martes, 21 de octubre de 2014

Camino a casa

Me tocó conocer al mar como océano.
Me tocó descubrirlo desde el ojo de buey,
y observar en él series ondulantes de promesas
e infinitas sucesiones borrascosas de dudas.
Cuando cumplí los nueve me subieron a un avión
y entre los aires desaparecí para siempre.
Después de eso fui argentino, después español.
Y aunque pude ser catalán o alemán,
para el español siempre seré argentino
y para el argentino siempre seré español.
Desde esta orilla solo se ve el horizonte
y mientras espero un mensaje en la botella
solo ansío nadar y perderme en la inmensidad.

Nadie me había avisado cuando cumplí nueve:
El desarraigo no es algo que tenga solución.

domingo, 12 de octubre de 2014

Galaxia

En esta galaxia de camas y habitaciones,
nuestras vidas siguen como si fueran un calco del día a día
esperando a que en una noche de lluvia nos conozcamos.
Empapado, me descubrirás pisando la hojarasca;
o en mitad de un huracán; o acostado en la arena.
En todas partes y simultáneamente,
nos descubriremos.

Vamos entonces los dos al mismo tiempo.
Vamos entonces a aquel día que tanto anhelo.
Vamos juntos.
Vamos sin miedo.
Vamos.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Eppur si muove

El mundo, sin embargo, gira,
Y las galaxias entre ellas danzan,
Y la llama finalmente se extingue,
Y la nieve con calor se derrite,
Y con ello los torrentes surgen,
Y las lágrimas en seguida se secan,
Y los labios se humedecen a besos.

Pero mientras toco tu pelo
mi mundo, sin embargo, arde.

Entonces, te miro y me escucho:

Esperaré en lugares distintos:
me moveré por todo el mundo.
Me perderé en mi pequeñez
y me ahogaré en la inmensidad.
Saldré del agua; respiraré la vida.
Orgulloso, siempre, de ser dorado,
me dejaré caer, una vez más,
en el valiente vacío del azul infinito.

Porque el tiempo, sin embargo, juega
cuando nosotros, sin embargo, nos encontramos
mientras todo, sin embargo, se mueve.

Y así es, y así será, por y para siempre.

jueves, 3 de julio de 2014

Los extremos ignorados

Dormían en camas distintas
de ciudades distantes.
Cruzando las veredas
se besaban las verdades.

Veredas que no eran distantes;
verdades que no eran distintas.
Se cruzaban entre sus camas;
se besaban mientras dormían.

domingo, 1 de junio de 2014

Colibrí

Una vez oí una historia.
Era sobre una raza de colibríes de 
Sudamérica. Los machos cortejaban 
a la hembra de dos en dos.
El pájaro que era rechazado alzaba 
sus plumas durante un segundo y 
después comenzaba a volar hacia el sol,
hasta que moría extenuado.

Una vez oí una historia. Era sobre uno de 
aquellos colibríes, que tras mucho 
tiempo en el aire, consiguió besar al 
sol. Dicen que así permaneció 
cuarenta días y cuarenta noches, 
probando del néctar dorado hasta 
que finalmente se sació. Fue entonces 
cuando se dejó caer a la tierra para 
morir en paz.


Solo en Nazca lo recuerdan,
ya que fueron testigos de la sombra 
que caía sobre sus cabezas,
nada más que cuarenta días.
Y ya que fueron testigos de la sombra
que caía sobre sus sueños,
nada más que cuarenta noches.