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lunes, 21 de febrero de 2011

Apocalipsis Zeta

El incidente, ahora llamado día H, comenzó el seis de junio de 2020 en Maryland, EEUU. La siguiente información fue extraída del FBI (o lo que quedaba de él) poco despues del final de los acontecimientos.




EL COMIENZO


James Borgman, quien se había criado en medio del campo con su familia ortodoxa judía, descubre que la torá anuncia un inminente apocalipsis zombie que debastará a casi toda la raza humana.

En un intento por salvar la especie, compra un terreno y construye un bunker-laboratorio para buscar una posible medida preventiva. Contrata para ello a dos bioquímicos, también judíos.

El seis de Junio del 2020 James Borgman se convierte, por accidente, en el primer zombie que se ha registrado, después de más de quince inyecciones de diferentes "vacunas preventivas".

La torá es infalible.


LA CURA

Bob Milner de Chicago, Illinois, un joven dependiente de videoclub, se había críado viendo películas de zombies. Gracias a su trabajo se vio todas las películas de zombies que existen.

Una mañana antes del día H, Bobby fue abandonado en el McDonalds por "su chica". Pocas horas después le confirman que padece una fuerte diabetes hereditaria. En ese instante deseó que el mundo se fuese al carajo, que hubiese un apocalipsis zombie, para que el mundo le deje en paz y todo se acabara.

Para su alegría al cabo de seis días los zombies arribaron a Chicago acabando con todo. Con todo, menos con Bobby, a él ni le habían tocado, a él le habían ignorado. Atónito, buscó a alguien en su misma situación, pero sólo encontró a uno: su padre. Lo siguiente que hizo fue llamar a la policía.


EL MAÑANA


Tras el suceso de Robert Milner se descubrió que los zombies rechazaban toda sangre que no tenga insulina. No tardó mucho el gobierno en actuar.

En 2028, los zombies acabaron con casi toda la población mundial. Sin embargo un grupo de embriones fecundados con el gen de la diabetes ya se ha desarrollado. Cuando cumplan los diez años, estas personas empezarán con la caza de zombies. Se estima que en el 2080, el 81 por ciento de la población global será diabética

Hay futuro para la humanidad, un futuro sin insulina.


FIN

jueves, 13 de mayo de 2010

Sueños, olas y luna

Tumbado al lado de la orilla y acostado en la tibia arena de esta playa desértica, acabo de abrir los ojos de un profundo sueño. Es tan relajante que podría estar acostado horas y horas, toda la eternidad, aquí mismo, con el oleaje acariciándome los pies. Se está haciendo tarde.

No necesito más. La luz de la luna completa es la que ya impera en este reino nocturno, sus escoltas estrellas la acompañan en esta melodía visual, moviéndose en perfecta sinfonía frente a una espectacular solista como es Selene, diosa de la noche.

De pronto, me doy cuenta que este utópico sitio tiene lo mismo de maravilloso que de extraño para mí. Me acabo de despertar y me encuentro en otro sueño. Pero no sé, es tan real, ¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy sólo? ¿Cómo llegué a esta situación?.

Han pasado unos treinta minutos, y noto que el oleaje aumenta, ya me llegan las olas las rodillas. Miro la luna, tan llena como nunca, tan llena como siempre. El oleaje aumenta, no debo quedarme aquí, pero tampoco no debo dejar de estarlo. Mi mente me dice una cosa, mi corazón lo rechaza, mi cuerpo espera y disfruta, inmóvil a la llamada.

¿Pero qué me pasa? No puedo moverme, pero en cambio puedo sentir la arena ¿Qué es?. De acuerdo, ya lo tengo, esto debe ser un sueño, sí un sueño, no va a pasar nada, es sólo mi subconsciente que me está jugando una mala pasada. Me intento tranquilizar, pero me acuerdo muy bien que estaba soñando antes y me acuerdo de ese sueño. Aquel sueño sí que se parecía un sueño y lo recuerdo casi perfectamente.

En ese sueño estaba con una mujer, hermosa, entre las nubes y de pronto me despierto aquí. ¿Quién era esa mujer? no lo sé, pero ¿es que acaso me acuerdo de alguien? tampoco lo sé. Una húmeda sensación llega a mí pecho. Sí, es otra ola.

No sé por qué medito y pienso todo lo que me pasa, quizás porque es lo único que me queda viendo este panorama tan desolador. Un hombre sabio dijo "La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales." No sé a que viene esta frase pero se me vino a la cabeza, quizás fue un intento de evadirme de la situación. Evadirme eso es, si vengo de un sueño y en un sueño estoy, a un sueño iré, silogística pura. ¿Entonces quién soy? No sé nada de mi pasado pero ahora creo que soy un viajero, creo que viajo entre sueños y creo que falta poco para el próximo.

El oleaje ya me llega a la cabeza, los brazos de Poseidón me empiezan a llevar a su seno lenta pero inexorablemente. Poco a poco mi cuerpo entra centímetro a centímetro en el agua, un nuevo sueño me aguarda, ya empiezo a flotar. Floto, pero no estoy solo, vestigios de humo me acompañan, vienen de allí de aquel objeto destrozado. 

Tras observar este elemento me doy cuenta de que el sueño del que vine no resultó ser un sueño. Es ahora cuando empiezo a recordar, estaba con una mujer ¡Mi mujer! y entre las nubes, ¡Claro!, un accidente.¿Pero cómo llegué de esa forma a la orilla boca arriba y los pies cara al océano? ¿Y qué hago ahora? mi cuerpo sigue sin reaccionar, Poseidón, Neptuno, como queráis llamarle me arrastra hacia otro mundo, quizás hacia un sueño, quizás hacia un sueño del que no podré despertar jamás.

Sólo yo, las olas y la luna. Al fin y al cabo me parece una simbiosis perfecta, me estoy yendo y no podría ser de mejor manera, como en un sueño. Mientras otros se van en un horrible hospital o en el cuarto de baño, yo flotando en este sitio tan espectacular, onírico pero tan real. Puede que esté muerto o no, puede que sea un sueño o no, pero ahora necesito disfrutar antes de marcharme sin rumbo de aquí hacia esa luminosa oscuridad.

Queda poco, muy poco.


Solo yo, las olas y la luna.

Más adentro, mar adentro y adiós, me habré dormido.


Fin