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viernes, 15 de julio de 2011

Verdulero y Carnicero

Ocurrió en un pueblo minúsculo.

En una calle estrecha y corta, estaban enfrentadas dos casas. La primera era la casa del verdulero y la segunda era la casa del carnicero. En el bajo de la casa del verdulero estaba la carnicería; en el bajo de la casa del carnicero, estaba la verdulería. Los dos eran hombres amables y respetados a pesar de ser recién llegados a la pequeña aldea. Ambos tenían una agradable mujer, unos hijos estupendos y ambos eran grandes amigos. Daba gusto ver como se saludaban cuando cruzaban la estrecha calle para volver a sus respectivas casas. Las dos familias cenaban juntas todos los domingos montando una larga mesa en la calle que separaba sus hogares y negocios, las dos familias acompañaban a sus hijos al autocar que les recogía para ir a la escuela y las dos familias se ayudaban en todo. Eran el paradigma del pueblo.

Pero no pasó mucho tiempo hasta que los vecinos se dieron cuenta de una cosa: los maridos llegaban a sus respectivas casas mucho más tarde de lo que cerraban sus respectivos negocios. Es ahí cuando el pensamiento pueblerino empezó a abstraerse y a abstraerse hasta llegar a una conclusión válida: "El carnicero tiene una aventura con la mujer del verdulero y el verdulero tiene otra con la mujer del carnicero". Como era un pueblo de muy pocas personas y de muy pocas noticias, el cotilleo se extendió a la totalidad en muy poco tiempo cambiando drásticamente así la relación del pueblo con la de las dos familias.

Al ver que las mujeres desmentían todas las acusaciones, la masa enfurecida cegada por la curiosidad decidió hacer una visita a las ya cerradas carnicería y verdulería. A la fuerza abrieron los candados y entraron en los dos negocios para ver que ocultaban. En la verdulería no había nadie. Era en la carnicería donde sin camiseta el verdulero y el carnicero se encontraban abrazándose asustados y avergonzados por el desafortunado desvelamiento de su gran secreto. El verdulero lloraba, el carnicero le consolaba, los vecinos murmuraban y desaprobaban.

Una semana después ya no había verdulero ni carnicero en el pueblo. En su lugar, un asiático viudo y su tienda de ultramarinos 24 horas.


Fin

domingo, 12 de junio de 2011

Nini

Jonathan tiene 17 años y es un nini en todo los aspectos. No solo no estudia ni trabaja sino que tampoco limpia, ordena, sale, usa el ordenador, chatea, se divierte y apenas come y bebe. Jonathan es tan nini que apenas vive, Jonathan es tan nini que apenas tiene intención de hacerlo.
Su padre, Luismi, se encuentra divorciado, en paro y al cuidado de Jonathan. Luismi, quien lo tiene muy duro para mantener su piso, insiste continuamente a Jonathan a que trabaje para ayudar a Luismi y a la pequeña familia a pasar estos duros momentos. "necesito dinero, necesitamos dinero" suplicaba y ordenaba Luismi. Jonathan siempre contestaba "No". Jonhathan siempre agregaba "Sabes que apenas como, sabes que apenas bebo. Sabes que tampoco salgo, me divierto y tampoco ningún vicio tengo. Nada de ordenador, redes sociales, tabaco, videojuegos o televisión. Si hay problemas económicos, da gracias a
Dios por tener a un hijo tan rentable como yo".

"Aunque algo de razón en el fondo tuviera..." pensaba Luismi "...Jonathan ya es mayor y tiene que hacer algo de su vida, además necesito dinero." Así que Luismi insistió e insistió, acabando incluso en situaciones violentas con su propio hijo, hasta que por fin logró convencer a Jonathan de que se busque un trabajo, de que busque dinero.

Y fue así cuando Jonathan un día llegó a casa con un sobre con un fajo de billetes dentro. Asombrado y algo asustado Luismi dijo "¿De donde sacaste este dinero? ¿Traficas con droga? ¿Lo robaste?". "No y no" contestó Jonathan con una leve sonrisa y agregó: "Vendí un riñón mío al mercado negro. No te asustes, no pasa nada, es mucho dinero y total, ya no lo necesito. Sabes que apenas como, sabes que apenas bebo".

Conmocionado, Luismi no volvió jamás a pedirle nada a Jonathan, quien sigue ahí sin hacer nada, quien sigue ahí sin apenas vida, quien sigue ahí sin intención de tenerla.


Fin

martes, 10 de mayo de 2011

A mí que nada se me olvida...

Me acordé en mis estudios, me memoricé todos los temas. Me acuerdo de mis buenas notas, me acuerdo aun del contenido de cada temario. Me acuerdo de cada uno de mis nuevos y viejos profesores y alumnos, me acuerdo de sus nombres y apellidos, me acuerdo de cada una de sus caras. Me acuerdo de sus cumpleaños.

A mí, a mí que nada se me olvida

Aun me acuerdo de cada gol, de cada partido visto y vivido. Me acuerdo de cada jugador, me acuerdo de su trayectoria deportiva. Me acuerdo de cada copa, liga y de su correspondiente ganador en su correspondiente año. Me acuerdo de cada entrenador y árbitro.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Me acordé de toda la historia, me la memoricé, me acuerdo de cada noticia vivida, me acuerdo de donde y cuando pasó cualquier acontecimiento, evento, crisis, cataclismo. Me acuerdo incluso de la fuente que me dio esa información.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Me acordé de los cuatro tomates, del los tres pimientos rojos, del otro verde, de la ristra cebollas, de los packs de leche y de agua, del ketchup, la mayonesa, el pan, del pan lactal, de la nata, la sal, el pescado (filetes de meluza), de la carne picada, las chuletas de cerdo, del pack de gelatinas, de los paquetes de arroz y macarrones, del tomate frito, de las judías, del champú, y hasta de la valleta y de la pasta de dientes.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Pero, aun así...

Se me olvidó que ya no estás
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que ya ni me recordarás.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que tengo una herida.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que va a volver a sangrar.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que no te llore.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que te perdí en las sombras escondidas.
A mí que nada se me olvida.


Se me olvidó que te olvidé,

A mí, a mí que nada se me olvida.


Fin

lunes, 7 de marzo de 2011

Desde la entrada

Vaya, si señor, lo he visto. Ahora después de verle por fax lo tengo bastante claro.




Se llama Bruno Gama y trabaja aquí desde hace varios años, en el complejo B si no me equivoco. Es un tipo muy serio y reservado... y bastante extraño.

Bastante extraño no por su forma de ser, que tampoco es muy normal en sí, sino por sus acciones. Verá, como usted sabe, vigilo este sitio ocho horas al día desde hace unos quince años, entonces por lo tanto le veo todos los días ¿me entiende?.

Bueno, es igual, resulta que este señor no sólo acude a este complejo en su horario laboral, sino que también acude algunos fines de semana por la noche, horario muy extraño.

Lleva unos meses viniendo a esas horas, él me cuenta que viene a hacer "horas extra".

Claro que le dejo pasar, el tiene el carnet de trabajador y yo tengo la obligación de abrir la puerta del complejo, son cuestiones estructurales básicas en la empresa. Pero no son los horarios lo que más me inquieta.

En primer lugar, por las noches nunca se dirige a su complejo laboral, siempre va en dirección a la zona de almacenes, una zona donde nunca nadie suele pasar mucho tiempo.

No, no he conocido a otro trabajador que tenga interés especial este lugar.

¿Cuánto tiempo pasa? No lo sé, nunca lo supe. Le veo venir siempre todas esas noches, pero nunca le he visto salir.

No señor, en este complejo no hay otra salida ni vía de escape que no sea la mía, se lo aseguro. Y no, nunca le he visto salir, nunca, pero aun así lo veo siempre.

No me pregunte a mí cómo, pregúnteselo a él en todo caso... Pero ahora que lo pienso fue justo el fin de semana pasado cuando pasó algo particularmente extraño.

Resulta que entra con su habitual furgoneta a una de estas horas extrañas, le dejo pasar.

No, no puedo seguirle, mi obligación es quedarme aquí, si alguien se da cuenta de que abandono mi puesto para seguir a otro me voy a la calle enseguida.

Da igual, lo que ocurrió es que, mas o menos, tres horas más tarde acude otro coche diferente. Pero el conductor era el mismo, el conductor era Bruno Gama.

No, no le vi salir de aquí, se lo aseguro, además su propia furgoneta seguía estacionada en el parking del complejo. ¿Que qué se hace ahí? Sólo sé que es un centro de desarrollo I+D, aunque nunca he visto ningún avión, ordenador o microondas salir de aquí, ¿sabe?.

No, espere, cálmese. Se lo aseguro, era la misma persona. No sólo llevaba el mismo traje y peinado, -la misma apariencia- sino que también se comportaba y comunicaba igual. ¡Por si fuera poco hasta me enseñó su identificación!

¿Qué me dijo? Que venía a hacer "horas extras". Después me guiñó el ojo, parecía de muy buen humor.

¿Que qué hice? le abrí la puerta, por supuesto.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Russians



Esto es una mierda. Ya pasaron cuarenta años, cuarenta malditos años. No se dan cuenta de nada, creen que nos da igual, que no nos importa nada... ¡Falacia!. No sólo hay agentes, espías, bombas, cohetes, satélite... No sólo hay información, también estamos nosotros.

Guerra fría, guerra de información, guerra estática, guerra de especulaciones, en definitiva, guerra cerrada y sin diálogo.

A lo largo de estos 40 años hemos vivido con miedo, con miedo a las bombas de Oppenheimer, conmiedo a volver a enviar a nuestros hijos a guerras inútiles como la de vietnam. Nos eseñan a odiar, nos enseñana a odiar a lo diferente. Nos enseñan a odiar a Gorvachov, a Fidel, a todos los comunistas.

¿Para qué tanto odio? ¿Qué más da que ellos son comunistas? ¿Por qué debemos jugar con la bomba atómica con la bomba H? ¿Por qué no hablar como hermanos?

Estoy harto. A la mierda la ideología. Poseemos la misma biología, todos somos seres humanos, todos somos iguales.

Ellos también aman a sus hijos, o al menos eso espero.

domingo, 13 de febrero de 2011

La habitación blanca

Imaginemos una sala blanca. Es cuadrada y la ubicación y la finalidad de la casa carecen de explicación. Sólo es destacable que es una habitación blanca de más o menos treinta metros cuadrados. En ella no hay ventanas ni puertas, sólo hay un grifo que proporciona agua y un retrete, además de un cuchillo. Todo blanco.




Hay siete personas: Una madre y su hijo, una señora mayor, un africano que no entiende nada de español, el presidente de los EEUU (Que tampoco entiende nada e español), un asesino en serie y un policía barrigudo y bonachón que le tenía esposado. La madre y el niño se encuentran en una esquina, el policía y el asesino en otra, y el africano en otra y el presiente en la última. La señora se encontraba dormida en el centro. Estaba a punto de despertarse, se notaba.

En una esquina.

-Mami, ¿Dónde estamos?- Pregunta el niño con los ojos rojos, llevaba media hora llorando.

-Mira Nacho, ¡Te he dicho que no lo sé!- Estresada, buscando alguna distracción, se fijó en el reloj de su pulsera. El reloj seguía parado, llevaba la misma hora desde que apareció en ese lugar.

En otra esquina.

-Mire, ¿Ve? hay un cuchillo, no nos podemos fíar de los demás, tienes ue cogerlo. Tiene que haber alguien que tome el control de la situación, y sólo lo podremos conseguir con el cuchillo. ¿Qué quieres, que lo coja ese negro de mierda incivilizado y nos mate a todos? Quizás es un puto guerrillero.-Comentó el psicópata al guardia.

-¡Oh sí, cojo el cuchillo y te lo doy!, ¡Mátame!, ¿No? ¿Tú crees ue soy tonto? ¿Que voy a acercar un cuchillo extremadamente afilado, un arma blanca, a un psicópata que se cargó a trece personas sin piedad, incluído a tres niños? Haz el favor de cállarte. Seguro que no estaremos aquí mucho más tiempo.

-¿Y que es lo que le hace pensar eso? Sólo por curiosidad. ¿No ve que estamos encerrados en un lugar donde ni siquiera nosotros sabemos dónde está ni cómo llegamos? ¡¿No ve que el cuchillo es el único medio de tomar la situación?!

-Ves ese hombre con traje en la otra esquina, ¿Sabes quién es? ¿O es que en la cárcel no os informáis de nada del mundo exterior? Es Anthony Marcuzzi, el puto nuevo presidente de EEUU, fue elegido hace una semana con una victoria aplastante sobre los demócratas.

En las otras esquinas el africano rezaba y el presidente intentaba hacer algo con su movil. De repente se para y grita.

- ¡Oh my god! ¡The coverage is over! ¡We are lost! ¡Finally Al Caeda won! ¡This is the end!

-Hey, espaguetti, ¿no ve que hay gente durmiendo?, ¿Quiere ser más respetuoso?- Dice el asesino.

Entonces el presidente de EEUU fue corriendo hacia el cuchillo, lo coge, y vuelve corriendo hacia su esquina. En el camino pisa a la anciana.

-¡AH! ¡Jesús! ¡¿Qué es este lugar y quiéns sois vosotros?! ¡¿Por qué está todo blanco?! ¡¿Donde está mi marido?! ¡¿y mi perrita Popi?! Hay señor... ¡aguanta Popi!

-Dile a la vieja que chape la boca.-Le dice el delincuente al policía.

-¿Mami, y quién es esa señora? ¿Por qué ese hombre ha cogido el cuchillo?- Tortura el niño a la madre.

-Hay que ser más educado, señora, puede tranquilizarse, nos encontramos en la misma situación- Dice el policía.

-¡Quieres callarte Nacho!- Grita la madre.

-¿Qué? ¿Cómo sabe mi nombre?- Dice el policía.

-Mon dieu, je suis en enfern.-Murmura el africano.

-Disculpe agente, mi hijo se llama Nacho.- Explica la madre.

Ahí es entonces cuando el presidente americano se levanta y se pone pegado al grifo.

-I have the water, I have the power.- Pronuncia victoriosamente.

-Mami, ¿qué ha dicho el señor?.

-No sé nada de Inglés y Cállate, te lo digo por última vez.

-Y Javito, mi nietito, mi ojito derecho, ¡No le volveré a ver!. Mi medicación...¡Mis vitaminas!.- Lamenta y llora la señora.

-¡Abuela, como no te tranquilices, me encargaré yo en persona de meterte a Popi, a Javito y a tus vitaminas en el culo.!- Grita el criminal.- Y en cuanto a ti -Dirigiéndose al presidente.- Me muero de sed.

- No, im sure the water is limited. If you come, I'll kill you- Contesta el presidente.

-Cálmate. O yo mismo me encargaré de que te pudras en prisión.-Amenaza el policía.

-Mami...

El africano se limitaba a observar.

-Oh, por el amor de Dios, ¡¿Qué te he dicho?! ¡¿QUÉ TE HE DICHO?!. ¿NO PUEDES ESTAR UN SÓLO MINUTO CALLADO? ERES UNA CARGA, ERES PESADÍSIMO Y MÁS DENSO QUE NADIE...-Chilla la madre.

-Sé que aun conservas la pipa, puedes mandar a callar a todo el mundo, empezando por las dos señoras.-Tienta el delincuente al policía.


-DIOS MÍO, NO VES QUE NADIE ESTÁ AGUSTO AQUÍ, Y TU VAS HACIENDO PREGUNTAS SOBRE TODO CUANDO SABES, SABES, QUE NO TENGO IDEA DE NADA. SI QUIERES COLABORAR, COSETE LA BOCA... Y COMO NO HAY NINGÚN HILO, PUES TE CALLAS.- Sentencia la madre.
-Shut up everyone!, I have the knife, you haven't nothing.- Grita el presidente.

-Haay, ¡y mi periquito! ¡¿Quién le dará de comer?! Y L'alqueria Blanca.. ¡¿Cómo acabará la temporada!?.

-Sí, sí que la tengo -El policía saca la pistola y se la coloca en la sien del asesino y quita el seguro.- y antes que nada pienso matarte a ti primero, te odio hijo de p...


Y una luz blanca acabó con todo.

De pronto, todo el mundo desapareció, menos el africano (y la habitación por supuesto). Qué se quedó pasmado mirando de un lado a otro. No entendía nada. Acto seguido surgió una voz omnipresente, como un coro, que decía algo, pero irreconocible para el oído humano. Poco a poco la voz se fue aclarando hasta que, al fin, escuchó lo que decía:

"Felicidades, has pasado la prueba. La habitación es tuya. No hagas mucho ruido ni la desordenes, que mañana vienen mis padres."

Y la voz desapareció.

lunes, 17 de enero de 2011

Bosque

Era de noche, llovía. Las gruesas gotas al caer atravesaban con increíble facilidad el espeso follaje de aquel denso bosque caducifolio. La luna estaba llena y nadie lo sabía pues no se veía. El cielo era negro, muy negro. La única iluminación era los rayos, el único sonido los truenos. Los truenos, y la lluvia claro. Era un auténtico diluvio. La lluvia ya estaba desde hacía cinco horas, pero es en ese momento cuando diluviaba. Parte del suelo era todo fango, lo demás, era sólo húmeda hojarasca.

Y estaba él huyendo.


Vestía con chubasquero, portaba sombrero, y eso le ocultaba parcialmente su cara, una cara de terror. No sabía porque corría o de que huía. Quizás lo hacía por instinto. Llevaba casi diez minutos de sprint. No sabía nada, sólo sabía que estaba sólo bajo la tormenta en este bosque frondoso. Sólo sabía que tenía que correr. Sus fuerzas disminuían, era duro correr bajo la amortiguación del fango y de la gruesa hojarasca. También era duro volver a correr después de tres años de prácticamente inactividad física. Las zancadas se le hacían pesadas, bajaba el ritmo, tenía que parar. Pero no, debía seguir corriendo, debía seguir corriendo. Hasta que se resbaló.

Dos, tres, cuatro vueltas carneras hasta acabar en un charco de fango. Se le había caído el sombrero. La lluvia no cesaba. Se intentó reincorporar, sus piernas no le terminaron de responder, acabó de rodillas en el fango. Intentó levantarse. Le vio venir, estaba muy cerca. Se cayó de espaldas. Se le acercaba, parecía disfrutar el momento, gozaba de la situación, su mirada reflejaba un claro deseo de acabar con su vida, lo deseaba, lo tenía que hacer. El hombre no podía levantarse, el fango y sus piernas no se lo permitieron. Intentó gatear hacia atrás pero se topó con una enorme roca que le impedía retroceder, no podía escapar. Mientras tanto, el otro hombre se le quedó mirando desde una distancia. Se encontraba en una situación donde sólo se le puede ver de contraluz. El hombre tendido en el suelo no le puede ver la cara, sólo podía ver su silueta. Era otro hombre, portaba un hacha, ÉL hacha.

-Vaya, vaya, vaya. Pero si es el último bastión de vida de este lugar ehh, jajaja me cago en la puta, creí que me los había cargado a todos. Ahora dime, ¿Estabas con los otros?.- Su voz era dura y áspera, pero bastante clara.

-¿Qué?- Replica el hombre, que estaba horrorizado, con la vaga ilusión de que todo esto era una confusión y de que no le había pasado nada a nadie.

-A ver, ¡Que están muertos! Yo mismo les maté... Pero te he hecho una pregunta, ¿Estabas con los otros verdad? ¿Si es así por qué no estabas en sus tiendas de campaña?- Parecía algo impaciente, lo que en un principio era un momento de gozo para él ahora parecía que este asunto se le estaba yendo de las manos. Tenía que apresurarse y él mismo lo sabía. Y más si no pertenecía al grupo de los otros.

-Pero, ¿po-po-por qué?

En ese instante el asesino se acercó y colocó el hacha en la amplia frente del hombre arrinconado. Es ahora cuando el otro podía ver más o menos el aspecto del asesino. Parecía alto, vestía con una chaqueta larga, sin embargo no podía ver sus rasgos faciales, la oscuridad seguía ocultándolo casi todo. Notaba el ruido de las gotas al rebotar con el metal del hacha. Sentía como el agua se mezclaba con la sangre derramada en ésta y bajaba hasta su boca. Es ahí cuando se dio cuenta de la enorme cantidad de sangre que albergaba la letal arma. La lluvia seguía, pero disminuía.

-Te hice una pregunta.- Su ira aumentaba.

-...No.

-¡Me cago en la puta!, ¿y quien demonios eres? ¿Qué hacías sólo en medio del bosque?- Aprieta aun más el filo del hacha a la frente de la víctima.- jaja, son mis modos, me gusta saber algo de mis víctimas antes de matarlas. -Para de llover, se empieza a aclarar el cielo.

-No lo sé, me desperté en este bosque, hará unas horas.

-¿Acaso me tomas el pelo? sé que sólo eres un maldito poli, o sheriff , o guardabosques que ha fracasado en su trabajo.

-No...-Alza la cabeza hacia el cielo, la baja algo asustado.- Vete, vete, márchate, en serio, te lo ruego.-Más que una súplica, parecía una advertencia.

-Me tienes harto mocoso -prepara el hacha en posición de ataque.- ¿últimas palabras?

-Mira al cielo.

El asesino mira al cielo, y se ciega debido al brillo de la luna. Estaba llena. Es ahí cuando se puede apreciar el aspecto del asesino. Lo único que podemos destacar, lo verdaderamente importante de su aspecto, fue la cara de sorpresa, desesperación e ira al bajar la mirada y no encontrar a su víctima. Después de hechar un vistazo rápido en un ambiente mucho más iluminado, escuchó un ruido a sus espaldas. Confiado se gira en redondo.

Lo siguiente que vio, acto seguido, fue una mancha negra que se cierne sobre él, Debido a la rapidez del momento, no fue capaz de distinguir nada forma alguna. Sólo oscuridad. Fue un momento fugaz, un momento fugaz que acabó con su vida. A penas le da tiempo de enterarse de nada, lo último que sintió fue horror, lo último que vio fue la luna.


FIN

jueves, 6 de enero de 2011

Personajes I

Quique Olmedo, el normal

Quique Olmedo es una persona tremendamente normal:

Se levanta de lunes a viernes a las 7:00, desayuna con su esposa y sus dos hijos (uno niño y otra niña), los acompaña al transporte escolar y después se va a trabajar. Trabaja en una agencia inmobiliaria. Trabaja sus ocho horas por día y regresa a casa a la "tardecita" (como él le gusta llamar a 19:30-20:00). En casa cena con su familia y hablan de lo acaecido en el día. Acto seguido los acuesta en sus respectivos cuartos y se sienta con su mujer a ver "su serie" y después, si están con energías, follan un rato.

Los fines de semana rompen la rutina semanal, pero siguen manteniendo una linea homogenea: Lleva a su hijo a su partido de futbol el sábado por la mañana, más tarde unas veces queda con sus colegas "al bar de toda la vida" a ver el futbol y otras veces sale al cine con su mujer o familia. Ell domingo se va con su familia a comer (generalmente paella) a la casa de sus suegros, allí también acude su cuñado ingeniero con el cual hablan del partido de futbol que "su equipo" que había disputado el sábado.

Quique Olmedo posee dos semanas de vacaciones las cual las utiliza, en parte para visitar al pueblo de su familia, en Albacete, donde celebran las fiestas locales, y en parte para hacer un viaje con su familia a distintos puntos de españa, el sur de Francia o Portugal.

Quique Olmedo es normal, tan normal que el gobierno le ofreció la posibilidad de que dé un curso de cómo ser una persona tan normal como Quique Olmedo. Quique aceptó, con la consulta previa a su señora y al principio le fue muy bien, realmente bien.

Pero esta popularidad fue efímera ya que, con el paso del tiempo, la gente no veía el hecho de dar clases de "cómo ser normal" como una actividad normal, entonces poco a poco dejaron de seguirle... Además no veían muy normal el hecho de comerse las uñas y callos de los pies... no es normal, da mucho asco.

FIN


Un pacto de remontada

Después de perder 5-0 en la ida para los octavos de final de la copa H cadete de futbol siete en la localidad de Santo Domingo, República Dominicana, Jefferson Hernandez, de trece años, hizo un pacto con el diablo (mediante su tío segundo, que era un brujo vudú) para ganar el partido de vuelta y seguir en el torneo.

En la vuelta Jefferson, medio poseído por Lucifer, marcó 23 de los 28 goles de su equipo. Fue un espectáculo depotencia, habilidad y magia con la pelota, literalmente. El partido batió muchísimos records y fue una gran noticia local. Logicamente pasaron de ronda.

Pero ya para la siguiente ronda Jefferson Hernandez ya estaba poseído en su totalidad.

Al cabo de una semana, ya abierto el portal interdimensional que abre camino a las bestias del ifierno a la tierra, Lucifer, en cuerpo del pequeño "Jeffry" de trece años, conquista el mundo casi en su totalidad matando o esclavizando violentamente al 99,99999998% de la población. El 0.00000002% restante fueron salvados por lo poco que quedaba de Jeffry por ser familiares, amigos, conocidos o ídolos.

El mes siguiente ya toda la humanidad entera queda extinguida completamente y todas las almas acabaron pudriendose y sufriendo en el infierno para toda la eternidad. Todo por un partido de octavos de final de la copa H cadete de futbol siete de Santo Domingo, República Dominicana.

A Dios ni le importó.

FIN


miércoles, 22 de septiembre de 2010

BLOGSODIAS

Buenas mis queridos lectores.

Queda anunciado que va a haber un cambio grande en este blog.

De ahora en más este blog se dedicará a las reflexiones, artículos de opinión...etc. En cuanto a las ficciones (relatos, microrrelatos, Tardalona universe...) serán trasladadas a un blog gemelo de BLOGFEMIAS:

BLOGSODIAS

Dividiendo realidad y ficción, que ojo, no siempre se encuentran distanciadas, ahora podemos obtener una visión más global de todo el asunto. Las ficciones y las reflexiones podrán estar relacionadas entre sí y quizá, alguna vez, puede que hasta una trate de la otra, es decir, complementando la reflexión con una ficción o viceversa.

Se intentará seguir una dinámica homogénea trabajando mucho más regularmente y se intentará no abandonar más a un blog que al otro, que, al fin y al cabo, usando caminos diferentes, el objetivo personal es el mismo: Que la gente disfrute.

Bueno, queda agradecer al millar de personas que visitaron Blogfemias y espero que esto siga creciendo más, más y más. Eso, gracias a todos y prometo volver con más blasfemias y rapsodias. Mentira: prometo volver con más BLOGFEMIAS Y BLOGSODIAS.

BLOGSODIAS
BLOGSODIAS
BLOGSODIAS
BLOGSODIAS

martes, 10 de agosto de 2010

Historias de Tardalona 1: Vida y muerte de Marco Rosso.

-Marco Rosso, ese es nuestro hombre. El reino de Florencia lo tiene entre los más buscados y ofrecen una gran recompensa, está aquí en una posada en el distrito comercial, lo quiero muerto esta noche.

· · ·

Era de noche. Estaba desahuciado, me habían robado y no sabía que hacer. Estaba sin dinero, amigos, familia, estaba sólo, sin nada. Y de repente me llaman a la puerta. Era ella.

Tendrías que haberla visto. Oh, ¡mamma mia!, era la mujer perfecta, una auténtica diosa y estaba ya dentro de mi habitación. Le dije que no esperaba a nadie, me contesta que me cayase, que esa noche ella era mía.

Una venus, exacto, una diosa. La acaricio, no había tocado una piel tan suave ni un cabello tan sedoso en mi vida. Le pregunté como se llama, me da un beso -con esto me mató jajaja.-, me dijo que no hable, me dijo que disfrute, me dijo que me amaba. No sé porque le creí, ¿Por qué no?.

Pasé la mejor noche de mi vida, por supuesto que no era la primera vez que follaba, pero sí era la primera vez que había hecho el amor, eso, auténtico amor. Nunca jamás nadie me había dado un beso tan apasionadamente, ningún amante me había tratado con tanto afecto, con tanto amor. Me sorprendí, me alegré y lo disfruté. Soñé con ella esa noche.

Al día siguiente, es decir, hoy, me despierto y no hay ni rastro de ella. Me eché a llorar, nunca había llorado tanto y menos había llorado tanto por una persona, pero lloré y lloré durante horas hasta quedarme deshidratado. Llegué a pensar que esa chica viene de mi imaginación, que todo era un sueño, un producto de mi subconsciente pero había personas que atestiguaban haberla visto conmigo. No sabía qué hacer y para colmo me había quedado sin dinero. Me pasé todo el día buscándola pero no había ni rastro de ella, y eso que esta ciudad no es muy grande. Nada. Volví resignado a la posada y tuve que volver mentirle al pobre de Sergi de que no entendía nada para que me deje una noche más. Después de eso no sé que hacer...

-¿Es esta chica? -Me corta el joven, impaciente, y me extiende un retrato en un pergamino.-

-Oh, por el amor de dios, sí, es ella... ¿No es la chica más bella que has visto en tu vida?

-Escucha Marco, esta chica es mi hermana.

-Oh, vaya jeje... disculpa ragazzo ¿Qué hace aquí?

-La han secuestrado -Traga saliva.- y la han traído aquí a Tardalona... Pero no tengo ni idea de donde está...

-Como ves, yo tampoco.

-De acuerdo, pues seguir aquí es una auténtica pérdida de tiempo, me voy a dormir.

El joven se va y cierra la puerta. Me encuentro otra vez solo. Cada minuto que pasa sigo pensando en ella, todo el tiempo, no puedo evitarlo. Su imágen esta ahí siempre latente en mi mente. Y ahora para colmo sé que está secuestrada, pero ¿Cómo y por qué vino a mí? Joder, ni idea qué quería o de quién huía o por qué me buscaba. Me voy a tomar el aire.

Cuando salgo me doy cuenta de que la habitación de enfrente se encuentra parcialmente abierta, entro y justo en la entrada encuentro un saco colgado cargado de dinero. Pan comido, lo cojo sin más y todo sigue igual. Vaya, joder, aquí por lo menos habrá setenta monedas de oro, una auténtica fortuna. Saldo mis cuentas con Sergi quien me mira medio enfadado medio sorprendido por mi honradez. Y me marcho a tomar una copa al Gat Negre, la taberna de enfrente.

Justo la puerta de enfrente de la posada es la del Gat Negre. Esta noche sucedía lo típico: Un par de jóvenes vomitando, un viejo borracho tumbado en la entrada y pisoteado y unos seis guardias llevándose a un robusto señor con pinta de ser un exbucanero.

Entro y aunque sea aún bastante tarde, sigue habiendo el ambiente de siempre: La misma música, la misma multitud de gente y el mismo Billy Joe. Admiro a Billy, ese viejo está siempre ahí desde hace bastante tiempo creo y siempre con la mismo actitud y el mismo ánimo, las horas no parecían pasar para el viejo Billy. Lástima que yo nunca le había caído bien. El viejo tiene fuertes prejuicios contra los italianos, decía que lo venimos sólo para desparramar el ambiente y pillar una buena cogorza... Bueno, eso es verdad pero ¿Quién no lo hace en este maldito sitio?. Más tarde me enteré que su madre fue violada por un italiano... comprensible. Hoy Billy tenía un ojo morado, le pregunto que le pasa, me dice que me ocupe de mis asuntos, típico de Billy.

Lo que en principio fue una copa acabaron siendo una docena, ahora tras beber mi última copa el mundo gira a mi alrededor. Tras vomitar unas tres veces me encuentro con un trío de preciosas doncellas. Me dicen que trabajan aquí, en la taberna, estoy borracho pero las entiendo bien así que tras pagar tal tributo de placer al viejo Billy me las llevo a mi habitación.

Bueno, ellas ahora msimo me estan llevando a mí, no soy capaz de andar quince metros para cruzar la calle, ya me tropecé con ese viejo borracho dormido y soy incapaz de llegar. Gracias a las chicas, consigo entrar a la posada, escucho como Sergi murmura, "Menudo italiano hijo de puta con suerte". Entro en la habitación y las llevo a la cama.

Dios, son hermosas, pero no tanto como Ella. ¿Qué coño hago pensando en Ella? Joder, Marco Marco Marco, te has bebido doce copas y estás con tres mujeres alucinantes y ¿Sigues pensando en ella? Estoy muy mal... Recién tras treinta minutos empiezo a disfrutar de las tres. Las tres conmigo. De repente escucho un ruido ajeno a ésto, parecen cortes de cuchillo y disparos, tengo mi cuerpo mojado, está empapado de sangre. Cuando quiero enterarme de la situación noto como la fría cuchilla me atraviesa del pecho el vientre, corte limpio. Intento hablar, no puedo, me estoy yendo, miro al asesino y sólo veo una capa roja con inscripciones celtas alejándose. Miro al techo, escupo sangre, cierro los ojos y la tenía a Ella ahí en mi mente, me estaba mirando.


Mi diosa, mi amor.

viernes, 6 de agosto de 2010

Tardalona 5

Primera parte:

·2 David James.

La barcaza se para -aleluya.- y colocan una tabla estrecha de madera para que bajen los pasajeros, bueno, el pasajero (yo por supuesto). Maldita sea, menudo olor a mierda, me pregunto si será así todo los días.

Camino por el muelle se oye una explosión, se trata de una explosión en la montaña encima del distrito pobre, vaya que raro, en medio de la jodida montaña. De pronto escucho una voz de un hombre.

-Eh, tú.- Me giro.

-Que pasa.- Le digo en tono amenazador.

-Necesito tu nombre completo, tu procedencia, y siete monedas de oro para el permiso de estancia.

-Me llamo V-E-T-E A T-O-M-A-R P-O-R C-U-L-O y vengo de T-U P-U-T-A M-A-D-R-E. Ah, y en cuanto al dinero es una jodida estafa para los domingueros ¿A qué sí?.

-Vaya vaya tenemos a otro puto abuelo de mierda que viene aquí a morir ehh, no eres el único vejestorio... -Empieza a descolgarse su fusil.-

Lo siguiente fue muy rápido. Justo cuando me empieza a apuntar y prepara el gatillo, yo con el brazo izquierdo le aparto el fusil y en consecuencia dispara hacia un lado (justo a diez centímetros de mi cara) mientras con mi brazo derecho desenvaino mi cimitarra y, siguiendo el movimiento de desenvaine, le asesto un letal corte de izquierda a derecha en el cuello, dejando un limpio corte en la yugular. Cae al suelo. Todo en dos movimientos. Me marcho casi corriendo. De repente escucho un murmullo del muerto.

-Es verdad, The digger sigue vivo, menudo hijo de pe...

Me dirijo hacia la posada de un viejo amigo mío, en el distrito comercial. Era la posada de Sergi Canals. Conocí a Sergi Canals después de haber escapado del asedio de El Picadero. Sergi me vio mientras me escapaba en bote de remo y me subió a su barco. Durante el trayecto le caí bien y me ofreció hospedarme en su casa, viví allí un mes y me fui de ahí dejando un buen amigo. Mantuvimos el contacto y me comunicó que se fue a Tardalona a probar suerte. Hace poco me enteré de que el muy cabrón se había hecho su propia posada y era bastante exitosa. Es ahora cuando le hago una visita.

Abro la puerta, oh parece un buen lugar, sin duda una buena posada. En la recepción había dos personas discutiendo a gritos. Un señor de unos cuarenta años, calvo, rechoncho y con los ojos grandes y saltones, sin duda era Sergi. Sergi se encontraba discutiendo con un hombre italiano que casi no sabía hablar español y lo mezclaba con el italiano.

-¡Eres un puto italiano putero de mierda!¡Con esta me debes tres noches! ¿Te enteras? ¡Uno, due, tres putas noches!

-¡Io no recordo nada, Io no recordo nada!. Io mai he estado aquí. ¡Io sonno confuso!

-A ver, yo no soy gilipollas, o pagas o llamo a los guardias y te hacen "espagueti" ¿entendido?.

Cansado de la discusión entro en escena.

-¡Sergi! viejo amigo...

-Oh, dichosos sean mis ojos, ¡pero si es el gran David James! Oh, mierda, maldita sea, disculpa por esta discusión, este maldito italiano no sabe casi castellano y para colmo ahora dice que no se acuerda de nada de lo que pasó estos tres días...Eh tú puedes irte Bueno -El italiano que estaba tenso y confuso se va por las escaleras de la posada.- ¿Qué te trae por aquí?.

-Pues verás, ¿Te acuerdas del tesoro que te dije que había enterrado?

-Oh, por supuesto, más de uno ha venido aquí en busca de tu tesoro mas nadie lo ha encontrado, es de locos, parece que está bien escondido.

-Pues la verdad es que no cavé tanto para enterrarlo, no lo sé. He venido a desenterrarlo y necesito hospedaje.

-¿Desenterrarlo? Oh, me encantan tus locuras... Puedes quedarte con la habitación de la tercera planta a la derecha, es la mejor, te la presto todo lo que quieras.

-Gracias Sergi, eres un gran amigo.

-El único problema es la taberna de enfrente nueva, un tal Billy Joe la reformó y ahora es muy popular y suele haber bastante ruido, pero después de dormir días bajo el ruido de los cañones no creo que le moleste jejejejeje, y por cierto...

-¿Billy Joe? -Le corto.-

-Sí, así dice que se llama ¿le conoces?.

-Sí, puede ser... es otro viejo "amigo". Me voy a dejar mis cosas.

-Claro, aquí tienes la llave -me la extiende.-. Estaré por aquí cuando me necesites, nos vemos.

Subo a la habitación, dejo mis cosas y me tumbo en mi cama. Joder, hace años que no me acuesto en algo tan cómodo. Me acuerdo de Billy Joe, me acuerdo de su sonrisa desde el "My girl's pussy" cuando me abandonaron. Billy Joe era mi segundo al mando y fue el hijo de puta que movilizó a los demás para que me abandonasen. Tiene que ser él, no puede haber en estas tierras muchas personas llamadas así. Es hora de vernos las caras una vez más. Tras un cuarto de hora en la cama me levanto.

Cruzo la calle, y enfrente se encontraba este lugar. Había una persona afuera respirando aire "fresco" (supuestamente fresco porque en el fondo estaba impregnado de un fuerte hedor a orina humana), una pareja liándose y un viejo vomitando. Me acerco a la puerta y cuando estoy a punto de entrar el viejo me mira y se pone justo en medio tapando la entrada, tenía un ojo vago.

-¡Hay va, pero si es Digger James!

No lo hago caso, le doy un empujón y cae de bruces al suelo, se quedá así durmiendo. Entro.

Menudo lugar, estaba lleno de gente, habían hermosas doncellas y sonaba el final de una antigua canción bucanera que siempre cantábamos en el barco "Ron, siempre estaré contigo", esa canción me produjo cierta nostalgia. Miro la barra y ahí estaba, mirándome fijamente, Billy Joe. Me acerco, estaba hablando con un chaval. Le empiezo a hablar en inglés para una mayor privacidad, había mucha gente.

-Tú, traidor de mierda.

-Yo también me alegro de verte.

-Métete tu sucia ironía en tu agujereado culo, me abandonaste. Abandonaste a tu capitán, eso es imperdonable.

-Oh, entiéndelo Dave, tu estabas empeñado en defender este sitio, yo estaba empeñado en defender mi vida, o hacía algo o moríamos todos.

-Había mucho oro Billy, mucho oro. No podíamos dárselos envuelto en un lacito a los dichosos catalanes.

-Si si, conozco tu historia Dave, sé que lo enterraste, todos lo sabemos. Todo el mundo lo ha buscado y nadie lo ha encontrado. ¿No te resulta extraño que nadie lo haya encontrado si tú apenas tuviste tiempo para esconderlo?

-Eso no importa...

-Oh ya lo creo que importa, ¿sabes por qué nadie lo ha encontrado? ¿sabes que se construyó un colosal palacio amurallado sobre tu maldito tesoro? Tu tesoro se encuentra bajo miles de toneladas de bloques de piedra, y tú sólo eres un puto escocés de mierda sólo, ten sólo que fue abandonado por su propia tripulación por ser un cuentista. Vivías del cuento de defender el picadero y ahora vives del cuento de encontrar tu tesoro... das pena, puedes irte de este lugar, no tienes nada que hacer.

Si hay algo que me molesta más que ver como un gilipollas se ríe de mí en mi cara, es ver como un gilipollas galés se ríe de mí en mi cara. Yo soy una persona de actuar, siempre lo fui. Fui su capitán durante todo un lustro ¿y me trata sin ningún respeto? ¿Tengo que imponerle otra vez respeto?. Me abalanzo sobre él.

La pelea dura unos quince minutos, le di una auténtica paliza. Poco después seis guardias me arrestan y me mandan al calabozo, duermo ahí mi primera noche en Tardalona.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tardalona 4

Primera parte:

·1 Ferrán Corominas.

Por fin la había encontrado, allí estaba. Una compacta ciudad que apenas cabía en sus límites geográficos. Casas de piedra altas, de unas tres plantas cada una, encaraban hacia el mar, todas o casi todas con las luces encendidas -cosa que no había visto nunca en mi vida a estas horas-.

Se detuvo el barco en un pequeño muelle del puerto, -en el puerto no había demasiados barcos pero sorprendía que los barcos que había eran enormes- y, tras pagar unas monedas al barquero, desembarco yo sólo. Alzo la mirada y distingo los diferentes distritos de la ciudad: Enfrente mío (en el centro a ras de la costa) se encuentra el distrito portuario, básicamente se trata del amplio puerto, la lonja de pescadores, y unos pocos comercios y residencias; a mi izquierda, se encuentra el distrito comercial, allí se encuentran los pequeños comercios, los gremios de la ciudad y muchas residencias y algunas posadas; a mi derecha, castigada geográficamente debido a la proximidad de las montañas, se encuntra el distrito 3, también llamado distrito oscuro o distrito pobre donde la gente más humilde se agrupa en casas maltrechas viviendo en situaciones precarias. Es allí donde también se reúnen las peores personas de Tardalona; Justo en el centro de la ciudad se encuentra el distrito religioso, donde se destaca la gran iglesia de Santa Tecla, una iglesia neogótica demasiada grande para las necesidades de una ciudad que vive en el pecado; y, justo en la parte posterior del distrito religioso, sobre la montaña, se encuentra el distrito del palacio-fortaleza o distrito real. Allí es donde habitan las máximas autoridades civiles y militares de Tardalona en las mejores casas y donde habitaba el alcalde o gobernador de Tardalona Pompeu Bordas junto a todos sus sirvientes y guardias reales.

Desde cualquier punto de Tardalona se pueden distinguir y contemplar el campanario de la iglesia de Santa Tecla y el palacio-fortaleza real. Alzo la cabeza para contemplarlos y me doy cuenta que en la montaña, a mi derecha, un poco arriba del distrito 3 hay un pequeño incendio fuera del distrito, justo arriba. Bah, seguro que es el resultado entre una pelea de borrachos.

En la salida del puerto me encuentro con un guardia, se me acerca.

- Alto muchacho, ¿Cuántos años tienes?

- 17, señor…

-¿Señor? Jajaja, si la gente de por aquí fuese la mitad de educada que tú… En fin ¿Qué te trae por este sitio?

-Vengo, vengo por motivos familiares…

-¿Familiares? Ah, ya, bueno… Verás chaval, me tendrás que decir tu nombre completo, tu procedencia y me tendrás que entregar siete monedas de oro para el permiso de estancia.

-De acuerdo, aquí tiene las monedas –Se las entrego. Vaya, qué caro.– Me llamo Rafel Camuñas –Miento, por supuesto.– y soy de un pueblo cercano, Poble Nou.

-Muy bien joven –Apunta el nombre en una libreta y me da un pequeño pergamino donde pone "Permiso de Estancia".– ¡Bienvenido a Tardalona! Te recomiendo acudir a la taberna más popular “El gat Negre” situado en el distrito comercial, ¿sabes donde está, no? –Asiento – Ahí va todo el mundo.

-Muchas gracias guardia.

-Ah jajaja, disculpa, uno no oye esa expresión en este sitio todos los días… Que te vaya bien, chico, y ten cuidado, la gente aquí no es de fíar. –Se marcha andando.–

Justo cuando salgo del puerto había un cartel enorme que ponía “Permiso de estancia: Una moneda de plata” . ¡Maldita sea! Menuda novatada, bueno, mejor haber visto al guardia de buen humor… Ahora ya sé donde ir para obtener información.

Vale creo que es este sitio. Se trata de una casa alta de cuatro pisos donde a la vez la taberna hace de posada. El lugar parece amplio y en la puerta hay mucha gente tomando el aire o vomitando, olía a pis y a ron “El famoso olor a Tardalona”. Entro.

Era un amplio lugar, poco iluminado y estaba abarrotado, se podía ver gente de cualquier rincón del mundo en esta taberna, habían un par de esos llamados africanos, asiáticos o incluso moros, clases de persona que no había visto en mi vida. Sonaba música, se trataba de un trío: uno con una especie de violín, otro con algo parecido a una guitarra y otro con tambores, cantaban una canción popular llamada “Ron, siempre estaré contigo”. Entre la música, las charlas y los borrachos cantando el ruido era ensordecedor. Me acerco a un hombre que estaba sentado sólo y le muestro el único retrato de Blanca, mi hermana, hecho por un artista que paró una noche en nuestra granja durante una tormenta y como muestra de agradecimiento nos retrató en carboncillo. Este individuo olía fatal.

-No la la conozco, pero es muuy guapa, yo me la follaba jajajajaj…

-Disculpe señor, usted va demasiado borracho.

- ¿Sa sabes lo que pasa, sabes lo que pasa? Que tú, tú eres un puto crío ¿T ’ enteras?

Me dirijo a la barra, pues había un sitio vacío. Al lado de ese sitio había un viejo con un ojo vago. El mesero seguro que sabrá algo.

-Disculpe, ¿Está ocupado este sitio?

-Sí, está ocupado por mis mocos –Escupe en el taburete.– ¿Ves mocoso?

-¡Oh, vayase a la mierda!

-Jajajaja, me gustas chico, tienes carácter, ten, coge mi sitio, me da igual sentarme sobre mis gapos.–El viejo se levanta y en vez de sentarse en ese taburete escupido, le pega una patada y se va corriendo y gritando.

Me siento, llamo al mesero, se acerca. Se trataba de un hombre mayor, de unos sesenta años de edad, ojos claros. De pelo lacio, largo y atado. Era delgado y era bastante alto. Tenía una cara alargada con una mirada tristona y vestía con un traje marrón típico del momento. Portaba un sombrero rojizo de marinero.

-¿Qué tal chico?, no hagas caso al viejo Carreres, no está en sus cavales. me llamo William Joseph, pero me puedes llamar Billy Joe, bien, soy el encargado de este lugar, ten, invita la casa –Me extiende un vaso de Ron.– esto aquí es como el agua. ¿Qué te trae por aquí?.

-Verás –Le extiendo el retrato.– Busco a mi hermana, desapareció hace un año, mientras yo dormía y me llegó un chivatazo de que la habían llevado a esta ciudad. –Se lo doy.–

-Mmm –Lo examina.– Me suena y sí, creo haberla visto, ayer por la noche, con un italiano rico de esos que se vienen de fiesta. –Me devuelve el retrato.–

-¿Me puedes decir su nombre?

-Va, sí, porque ese chico es un auténtico gilipollas, un tal Marco Rossi, Russo…Vale, es Marco Rosso. Le puedes encontrar en la posada de enfrente, dile que se…–De repente se pone pálido al ver entrar a un robusto y también canoso hombre con pinta de bucanero que se acerca rápidamente.– Hmm… bueno chaval, suerte… He de hablar con un viejo amigo.

Satisfecho, me acabo el vaso de ron y al cavo de diez minutos más o menos me voy. Justo al llegar a la puerta de salida todo el mundo giró sus cabezas para ver la pelea a puño limpio entre Billy Joe y ese viejo bucanero. Me voy de este sitio.

sábado, 31 de julio de 2010

Tardalona 3

·3



Sólo hay una cosa peor que ser viejo: ser viejo y encima ser pobre y soltero. Giro mi cabeza y donde antes había todo un navío con una brava tripulación siempre con ganas de marcha, ahora sólo hay una pequeña barcaza de transporte con sólo 2 personas a bordo. Miro a la cristalina agua y me veo reflejado en ella: Donde antes había un temido capitán con una espesa melena negra como la pólvora, ahora sólo hay un viejo canoso pirata fracasado, una vieja gloria que vive de las batallas del pasado.

Todo comenzó hace más o menos cuarenta años en Londres. Cuando era un crío escocés de 17 años recién llegado a Inglaterra, un vagabundo sin familia que dependía del crimen para sobrevivir. Ocurrió que un día me alisto en un barco de la corona en busca de aventuras y de una vida mejor. Era un navío grandioso y enorme, pero carecía de nombre.

Por aquel tiempo salían cientos de barcos hacia el nuevo mundo y nuevas tierras en el sur, pero la Corona no nos quería allí, nos querían en el mediterráneo, en las costas españolas para "incordiar". ¿Incordiar? Con el paso del tiempo me di cuenta de que estaba rodeado de psicópatas locos y asesinos y eso me encantaba. Adoraba robar, saquear barcos y puertos españoles. El imperio español concentraba casi toda su flota en el caribe y nuestra presencia en su misma casa les tocaba realmente los cojones jajaja.

Con el paso del tiempo llegué a ser el capitán del navío -y hay que decirlo- por mis cojones escoceses así de grandes. Lo primero que hice fue bautizar al barco con el nombre "My girl's pussy", que, ojo, fue elegido absolutamente democráticamente por toda la tripulación a bordo.

No tardé mucho en encontrar un refugio, un escondite perfecto que nos mantenían escondidos de los jodidos barcos de los españoles. ¿Os lo imagináis? ¿Un lugar desconocido para los españoles donde se pueda esconder un barco de cien metros de eslora con una tripulación de setenta hombres? era de locos. Situado en una bahía muy cerrada, casi una albufera, cubierta por espesa vegetación y respaldada por una auténtica muralla natural de montañas, hacía de ese sitio el lugar idóneo para nosotros. Lo llamé "El Picadero", vale no es muy original, ya lo sé, pero es lo mejor que se me ocurrió en ese momento. Fue en ese lugar donde nos abastecimos y guardamos el oro de unos cuantos años -creedme era mucho, pero que MUCHO oro- hasta que llegaron esos dichosos condes franco-catalanes.

Defendimos El picadero a muerte, bueno casi a muerte, pues en el fondo yo y todos los muchachos teníamos los días contados, y eso lo sabíamos. Estábamos cagados.

Una mañana, durante el asedio, me di cuenta que los hijos de puta de mi tripulación me habían abandonado -¡Malditos piratas!-. Por suerte, aunque estaba sólo, me encontraba con la mayor parte del oro entonces mientras revisaban el refugio en búsqueda de supervivientes me coloqué en un sitio discreto y empecé a cavar y a cavar y a cavar para guardar todo el oro que pude. Creo que cavé un hoyo de casi cinco metros de profundidad y enterré todo el oro que encontré allí.

Buscando un bote para poder escapar, me topé con nada más ni nada menos que con trece marineros españoles. Ahora viene lo bueno, lo que ocirrió es que me los cargué a todos, a cada uno, con la misma pala de excavar que había utilizado poco antes y me llevé sus credenciales como trofeo -soy muy fetichista para esas cosas-. Milagrosamente logré escapar. Lo único malo, es que no me hice ningún mapa para saber donde exactamente lo escondí, pequeño contratiempo.

Mi hazaña no pasó por desapercibida y, una vez fundada Tardalona, tanto piratas como civiles han buscado incansablemente mi tesoro pero ninguno lo ha encontrado hasta la fecha, por eso me gane el mote "the digger", pues no sólo al parecer hice un pozo muy profundo sino que mi anécdota de la pala y los marineros fue tan popular que recorrió y llegó a los siete mares. Ese mote me dotó de cierta popularidad.

Me fui lejos de allí, muy lejos, me fui al nuevo mundo, viví en el sudeste asiático, pero con el paso del tiempo he perdido vigor y me he hecho viejo y pobre.

Ahora que ya tengo, creo, alrededor de sesenta años, regreso a "El Picadero", ahora llamado Tardalona, una ciudad nueva para mí y para casi todos, a "cobrar mi jubilación", quiero vivir lo mejor posible en mis últimos años de vida.


Me llamo Dave "the digger" James y he venido a por mi oro.
Pero, oh, ¡cuánto a cambiado este maldito sitio! ¡MALDITA SEA! ¡¿dónde coño está?!

martes, 27 de julio de 2010

Tardalona 2

·2



Ya era bastante tarde, hacía tiempo que la luna había salido y nosotros seguíamos cabalgando por este dichoso y maltrecho sendero.

Yo voy a la cabeza mientras mi acompañante Claude me sigue con todo mi equipaje. Sí, sólo somos dos porque en cualquier pueblo de esta zona nos recomendaron ser discretos por estas tierras plagadas de bandidos, y más si uno pertenece a cierta clase de nobleza como yo. Por eso marcho así de discreto, con esta capa marrón en este oscuro sendero alejado de la mano de Dios. De repente el camino se bifurca en dos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

-¡Claude!, ¿ Me puede dar el mapa?

-Por supuesto, monsieur Tardal, es suyo.- Me lo extiende.

-No, usted se equivoca, es de mi padre, que aunque esté muerto, sigue siendo suyo.- Lo cojo y lo examino.

-¿Y bien monsieur? ¿Cuál de los dos es nuestro camino?

-Me temo que ninguno de los dos Claude, nuestra dirección se encuentra en medio.

-Pero monsieur Tardal, ese "camino" es inaccesible para nuestros corceles.

-Seguiremos andando, según el mapa, no son más de mil quinientos pasos, habrá que desacerse de nuestros caballos...-Levanto la mirada y veo el pobre Claude mirándome con cara de desánimo por tener que abandonar su amado corcel Bordeaux.- Oh, de acuerdo, los ataremos en uno de esos árboles. Ahí estarán más o menos ocultos, y más a esta hora. Luego cuando usted regrese, podrá volver a por ellos, le regalo el mío, voy a estar un tiempo allí en Tardalona y no lo necesitaré.

-Oh, muchísimas gracias monsieur.

Empezamos a andar a través de esa espesa maleza mediterránea. Decir que eso es un camino parece una tomadura de pelo, pero sin embargo este viejo mapa es muy preciso y deja bien claro por donde hay que ir, aunque sea por encima de vegetación virgen, este mapa fue muy utilizado por mi padre y mi familia y nunca había fallado, y gracias a éste hasta ahora no nos habíamos perdido.

-Monsieur Tardal.

-¿Sí, Claude?

-¿Por qué ir a Tardalona? Dicen que sólo se trata de un mito que se inventó su familia.


-Pues verá, es un poco larga la historia... No estoy yendo a Tardalona, estoy regresando...

Hace más o menos treinta años, Tardalona, no existía, la encontró mi padre, el gran Luc du Tardal. Fue a él quien se le ocurrió limpiarla de la calaña que se amontonaba ahí para hacer una prospera ciudad fortaleza portuaria. Pero no podía hacerlo sólo y además de sus hombres, llamó a su hermano, mi tío, François o Francesc de Tardal. En mes y medio el asedio concluye con victoria para mi familia, pero mi padre acaba muriendo debido a una infección provocada por una herida en el asedio.


La ciudad queda en manos de mi tío, quien a partir de ahí me trató como a su propio hijo, que en eso de algo más de veinte años consigue hacer una ciudad medianamente próspera. Pero un par de años después fallece de manera extraña, dejando un testamento donde cedía sus posesiones, Tardalona incluída, al estúpido de su hijo, cosa muy rara pues siempre yo le había caído mucho mejor que a su propio hijo y siempre me había manifestado sus deseos de que yo herede Tardalona. Yo le conocía mejor que nadie y sabía que tanto su muerte como su testamento era un fraude, una conspiración.

Dicen que fue su hijo Jan de Tardal, pero ese chico es demasiado inocente y estúpido como para cometer tal acción. Estoy más que seguro que fue su mano derecha, Pompeu Bordas pues todos sabíamos que él deseaba governar la propia ciudad que él había edificado. Bordas modificó el testamento de manera inteligentemente sutil, pues si se hubiese puesto a sí mismo de heredero estaría cantado de que era un fraude. Lo modificó de tal manera que dio todas sus pertenencias a su único hijo Jan.

Jan siempre había manifestado su deseo de marcharse de ese aíslado sitio, así que no tardó en irse dejando Tardalona al segundo de la familia, Bordas. ¿Por qué no me lo dejó a mí? Porque no teníamos relación alguna, él me siempre me había envidiado por haber recibido mucho más afecto de su padre siendo yo su sobrino. Además él tenía una muy buena amistad con Pompeu desde hacía mucho tiempo.

Lo del mito que lo primero que hizo Bordas fue abrir quince tabernas es falso, lo primero que hizo fue desterrarme a Francia con mis otros parientes, luego ya montó sus bares y todo lo que quiso. Sabía que yo lo sospechaba, por eso me echó. Por suerte antes de ser expulsado cogí este, creo que único, mapa que revela la localización y el acceso por tierra de Tardalona. Y es ahora, ocho años después, cuando decido regresar a Tardalona.


-Buena historia, monsieur, pero ¿Por qué ocho años después?

-Me he estado entrenando, tanto física como psicológicamente, necesitaba también meditar cómo y qué debería hacer. He practicado algo de esgrima.- Le muestro detrás de la capa "le Vertueux", un magnífico sable de acero con la empuñadura dorada e inscripciones en plata.

-¿Y por qué vamos por tierra?

-Pues verá, hoy en día nadie viene por tierra a Tardalona, casi todo el mundo va por mar, y hay mucho control, sé que por tierra sólo hay un par de guardias fácilmente sobornables, es la mejor forma de entrar sin que se entere Bordas... Mire Claude, ¡ya veo las antorchas de Tardalona! Ahora deme mi equipaje y vuelva a su casa- Claude me pasa mi pesado equipaje y le entrego un saco con unas monedas de oro.

-Gracias monsieur, Una última pregunta, ¿por qué me cuenta todo esto?

-Verá Claude, puede que no regrese con vida de esta ciudad, puede que mi misión no salga exitosa. Necesito que alguien de confianza aunque sea humilde sepa la verdad, y ahora que puedo contárselo a alguien se lo cuento a usted.- Apoyo mi brazo sobre su hombro y le entrego el pergamino.- Ahora usted tiene el mapa, utilícelo para regresar a su casa, y, ya sabe, se queda con mi caballo.

-Cuídese señor, rezaré por usted con mi esposa todas las noches.

Sigo con la vista a Claude hasta que se pierde por el bosque, me giro y veo a lo lejos luces proveniente de una pequeña ciudad costera situada en una pequeña y escondida bahía, Tardalona. ¡Qué bella que era!. De pronto me viene la nostalgia de haber pasado los mejores momentos de mi vida en esta pequeña ciudad.

He de dejar estas nonterías ahora este sitio es muy diferente al de hace ocho años, he de andarme con cuidado. Mi misión empieza aquí.


Me llamo Dominique du Tardal y he venido a recuparar lo que es mío. Tardalona.

sábado, 24 de julio de 2010

Tardalona 1

-Dicen que por las noches, la pequeña ciudad antigua Tardalona, al igual que muchas ciudades, cambia. La que por día es quizás una de las ciudades más antiguas de Catalunya, por la noche se convierte en una ciudad silenciosa y siniestra donde la oscuridad se apodera de todas las calles una a una. La ciudad entonces se convierte en un lugar salvaje y peligroso donde los débiles se encuentran a merced de los más fuertes, es ahí entonces cuando reina la violencia, el crimen y el caos... y el ron por supuesto.

-Bah, ese infierno es un mito... Ya verás como no existe, he navegado por aquí un millar de veces y no he encontrado nada, NADA.

-Sigue navegando, yo te pago, no me cuestiones... Ajá! ¿Si Tardalona no existe, cuál es esa ciudad, esa que hay dentro de esa bahía o albufera?




·1



Tardalona es una municipio situado en algún lugar de la costa brava, escondido para todo aquel que no sepa llegar.

Tardalona era un lugar apto para el crimen, se encontraba en un lugar discreto y su localización estratégica la convertían en un escondite perfecto donde sólo se podía llegar por un estrecho sendero y por el mar. Al parecer un grupo de marineros errantes, piratas si lo preferís así, encontraron este sitio e hicieron de él su "picadero". Con el tiempo fue prosperando llenándose de criminales hasta que llegó, en 1614, desde Francia el conde catalán Francesc de Tardal.

Francesc de Tardal fue el primer noble en fijarse en este territorio tan estratégico. Mandó allí a toda su flota y, tras seis semanas de una durísima batalla, se hizo con la ciudad. Lo primero que hizo fue renombrarla según su apellido y levantar fortificaciones haciendo de este escondite una auténtica fortaleza infranqueable. Tras unas cuantas reformas básicas en el ámbito civil y urbana, Francesc de Tardal se construye su majestuoso palacio y vive allí unos veintitrés años, hasta la fecha de su muerte. En ese periodo de tiempo la ciudad experimente un gran auge económico.

Tras la muerte de Francesc de Tardal la pequeña ciudad queda en manos de Jan de Tardal. Jan de Tardal era una persona muy curiosa y vital y no tardó en abandonar su ciudad. Pero lo era de curioso como lo era de imprudente, pues fue él quien, un miércoles, dejó su localidad al segundo de su padre Pompeu Bordas.

Pompeu Bordas era un auténtico desastre. Era un joven arquitecto rechazado por la sociedad francesa debido a sus tres adicciones: el ron, la comida y las mujeres. Vivió exiliado como un vagabundo hasta que se encontró con Francesc de Tardal quien le ofreció empleo a cambio de viajar a su nueva ciudad. Fue él quien construyera los edificios insignea y organizara urbanísticamente la nueva ciudad de Tardalona. Con el paso del tiempo se hicieron muy buenos amigos hasta que el conde murió. Ansioso por tomar las riendas de esta ciudad fue él mismo quien apoyó a Jan de Tardal a marcharse de Tardalona.

Lo primero que hizo don Pompeu Bordas fue abrir unas nuevas quince tabernas, tres para cada uno de los cinco distritos de Tardalona (En realidad, lo que Pompeu entendía por taberna, era en realidad comida, ron y prostitutas bajo un mismo techo) y declaró que todos miércoles sea fiesta local, pues fue un miércoles el día que Pompeu sube al cargo de Tardalona. La alegría fue inminente, pero las risas y las carcajadas con el tiempo fueron tapadas por la corrupción y el olor a pis y a ron.

Fue en ese instante cuando empieza a haber en toda Europa un éxodo del crimen hacia Tardlona. Donde una vez había prosperidad ahora sólo hay corrupción y caos.

. . .

Corre el año 1645, me llamo Ferran Corominas, he venido para encontrar a mi hermana.

martes, 20 de julio de 2010

Onomatopeya 1: 1914

Ruidosas las locomotoras arrancaban desde la estación de ferrocarril de Rotterdam hacia "las canteras del rin".

Las nubes tronaban, rayos y relámpagos martillaban el cielo acabando con la calma. Era ensordecedor, el chirrido de trescientas toneladas de hierro transportando sucio carbón arrancaba las entrañas de cualquiera. Gritaba con voz ronca Rudolf, el conductor, la orden de acelerar, mas nadie le oía.

El tren ya rodaba a raudales y avanzaba por una de las ramblas de las redes ferroviarias, el vapor oscurecía aun más el cielo, pasando Stuttgart, cerca de esas montañas rocosas ya se encontraba.

Risenberger, la empresa minera estará contenta, pues el carbon era el recurso más usado para mover las maquinas rompedoras de piedras. Estas contenían en gran parte hierro, un material muy reclamado. Y cargaban carbón en grandes cantidades.

Rudolf, risueño por el gran trabajo realizado, rompió el hielo y le recitó al ingeniero oficial, un chiste. Sin embargo ni gracia le hizo al ingeniero a bordo pues no oyó nada debido en gran parte al ruido del ferrocarril y de la tormenta y a la resaca de ayer pues se había casado su retoño, Ralph.

Tres días más tarde, el tren arribaba a "las canteras del rin" y para gran sorpresa, ésta en ruinas se encontraba. Al parecer unos nuevos carros de guerra pesados de Prusia, habían roto y acabado con la estructura de la cantera provocando nada más que destrucción. Los restos eran nulos y las perdidas humanas eran tremendamente grandes.

Sin saber qué hacer el conductor hechó a correr como un perro, gritando, gritando y gritando de terror, en depresión terminó el pobre Rudolf.

Dos meses después la gran guerra empezaba, arrastrando horror y destrucción por el centro de Europa.


FIN

jueves, 15 de julio de 2010

Moscas Volantes

Una, ¡Tengo una!... no, espera... ¡Hay 3 más! Una es un poco más oscura que las demás... y por allí veo una ocn forma de chorizo... Nunca la había visto de esa forma...



Llevo más de tres meses así, desde que me he enterado de que existen... Siempre las había visto pero nunca las había observado. Moscas volantes, así se llaman coloquialmente. Al parecer se tratan de opacidades que surgen en el interior de nuestro ojo y las causas de éstas son totalmente desconocidas, aunque se las relacione con la miopía o el envejecimiento. Al parecer no suponen ningún problema para nosotros, simplemente están ahí, delante de nuestros ojos (o mejor dicho: en su propio interior) flotando...

Pero, no todo es lo que parece, y para mí el tener moscas Volantes es un auténtico problema: siempre están ahí, sólo, tienes que fijarte un poco para que te acuerdes de que siempre están ahí. No puedo leer más de veinte páginas seguidas de un libro porque me acabo fijando, no puedo mirar a los ojos a alguna persona porque están ahí... Están ahí todo el día, incluso cuando cierras los párpados están ahí.

"Estás loco", me dicen unos, "no te fijes en tonterías", me dicen otros, "esas moscas flotantes que tú dices no existen" me roprachan los más tontos. La verdad es que me siento sólo en esto, quizás, por eso este hablando de esto contigo, no sé.

Según estudios médicos las moscas volantes son opacidades dentro del globo ocular. ¿Opacidades? ¿Qué forma tiene una opacidad? ¿Haz visto o tocado una opacidad en tu vida? ¿Cuántas?, me parece una tontería y una respuesta muy fácil y sencilla para tapar bocas de la gente obsesionada como yo.

Otro punto a destacar de las investigaciones médicas es que pueden estar relacionadas con enfermedades en la retina. Entonces uno empieza a pensar ¿Y si estas cosas redondas que hay en nuestro humor vítreo, que pueden juntarse entrelazarse y formar estructuras tan complejas como las de con forma de telaraña, tienen vida, vida inteligente?.

La gente me dice ¿por qué? y yo respondo ¿por qué no?. Quien sabe, a lo mejor se mete cuando somos niños, o cuando crecemos da igual. Se meten, se introducen. Y si no, ¿por que aumenta el número de caso según la vejez?... nos vigilan, nos tienen fichados y se meten cuando pueden en el momento justo. Todos tenemos nuestros ojos oculares llenos de ellos... ¿Son moscas volantes o platillos volantes?

Yo creo que por ahora no tienen nada negativo planeado, yo creo que sólo observan, estudian, ven lo que nosotros vemos, justo del mismo punto de vista, contemplan las mismas experiencias que vivimos nosotros: El primer amor, el hecho de competir en un deporte, el enamorarse de un paisaje, disfrutar de nuestros modos de vida...

Mas ¿De dónde vienen? ¿Son de otro planeta o de este mundo?... Preguntas que me hago día a día... no sé. Ya sé que me influye el hecho de estar en paro y de no hacer nada todo el día pero es algo que no puedo evitar, me obsesiona.

Pero, ¿Por qué me obsesionan tanto? ¿Acaso me están influenciando activamente? ¿Acaso han salido de mi globo ocular? Claro, si pudieron entrar, también podrán salir de la misma forma digo yo. Es complicado, no puedo compartir mi idea con nadie pues es algo inverosímil que me he inventado yo, en fin.

Mira, veo ocho: Siete de ellas están juntas en un grupo y una está separada... ¿Qué habría hecho para que la marginaran?


Fin

jueves, 1 de julio de 2010

Yo vs. Yo

- Y... ¿Ya has decidido que vas a ser?

- Sí, quiero ser escritor.

- ¿Escritor?

- Sí, escritor.

- Pero, si tú no has leído ni 20 libros en tu vida, ¿cómo vas a ser escritor?

- Practico, tengo un blog.

- Seguro que no lo visita nadie.

- No, en verdad sólo lo leen mis amigos.

- Vaya chapuza de blog, ¿Y cuáles son tus influencias?

- Dicen que Bukowski entre otros.

- ¿Bukowski? Pero si sólo te has leido un libro suyo y para colmo te lo terminaste esta semana, entonces ¿Cómo diablos puedes tener influencia de Bukowski?.

- No lo sé, es lo que me dicen mis amigos.

- ¿Y ellos son acaso personas de opinión respetable?

- Sólo son mis amigos... pero, ¿a ti qué coño te pasa conmigo?

- No, nada.

- Oh, ¡joder!, te comportas como un auténtico gilipollas cuando yo te hablo de mis intereses.

- No, es que...

- ¿¡Es que qué!?

- No sé leer...

- ¿Cómo?

- No sé leer.

- ¡¿Y qué hace un analfabeto preguntándome sobre mis influencias y demás?!

- No sé, sólo quería parecer más culto.

- Vaya... Pero...Pero ¿cómo puede llegar un analfabeto a ser sargento de policía?.

- Pues... Enchufe...

- ¿Enchufe?

- Sí...

- Pero, ¿Ninguna palabra?

-...

-Y... ¿Cómo están María y las niñas?



FIN

lunes, 31 de mayo de 2010

Cerebrito

Amanecía un nuevo día en París para Jean Renot Contreaux. Nada más levantarse exactamente, como todos los días, a las 7:04, Jean Renot Contreaux desayuna sólo en su pequeña pero ordenada casa. Concretamente desayuna una pieza de fruta, un café con un 72.5% de leche y una tostada con dos milímetros de mantequilla y tres de mermelada de albaricoque, su favorita.

En el camino a la oficina, Jean Renot Contreaux cuenta el número de baldosas enteras, el número siempre suele ser 11.298 baldosas, 1.342 de ellas, situadas en las esquinas, están hechas para los invidentes.

Cuando sube a la octava planta del bloque de oficinas "Le Rebilliere", En la zona BC, se sitúa en el cubículo número 32 B. En su cubículo, a Jean Renot Contreaux le espera sus 3 lápices del número 2, un portafolios con las tareas del día, y su magnifico ordenador.

Rompiendo la rutina y normalidad, en su escritorio estaba el último informe de eficiencia de los empleados. Excitado Jean Renot Contreaux abrió el sobre esperando ser una vez más el empleado más eficiente de ESIS SA, la compañía para la que trabaja.

Según el último informe de ESIS SA, Jean Renot Contreaux promedia unos 21.345 códigos programados por jornada, el segundo mejor detrás de Frank Ambreau.

Jean Renot Contreaux no entiende esto y se da cuenta de que estaría por delante de Frank Ambreau de no haber sido por su inexplicable descenso de eficiencia producido durante las ultimas tres semanas y media. También hay un comunicado de que el jefe Felix Poitreneud quiere verle en persona.

Jean Renot Contreaux no explica su imprudente descenso de eficiencia, él sabe que pueden prescindir de sus servicios como cuando despidieron al que era el más veterano de la oficina, Florent Monfils. Jean Renot Contreaux nunca había hablado personalmente con el jefe y teme por su continuidad en el trabajo.

Jean Renot Contreaux acaba tan aliviado como sorprendido tras la reunión. Al parecer, esto se debe a un exceso de estrés y por lo tanto Felix Poitreneud, consciente de la tremenda eficiencia laboral de Jean Renot, le regaló unas vacaciones pagadas a Ibiza, islas Baleares.

Jean Renot Contreaux, nunca había tenido vacaciones. Esta sería su primera vez. Al día siguiente por la mañana se compró un bañador de 19,90€, unas gafas de 190€ y una cámara de fotos desechable de 11€.

El viernes de esa misma semana a las 13:50 Jean Renot Contreaux ya estaba en Ibiza. Se fue a su habitación, dejó las maletas comió unas tapas en el restaurante del hotel y se fue a la playa. Arribó a la playa a las 16:12.

Se puso a contar las personas que habían en el agua.



FIN

Poco después regresó a París. Volvió al trabajo. Le despidieron. Y se suicidó. Un don nadie menos.

jueves, 13 de mayo de 2010

Sueños, olas y luna

Tumbado al lado de la orilla y acostado en la tibia arena de esta playa desértica, acabo de abrir los ojos de un profundo sueño. Es tan relajante que podría estar acostado horas y horas, toda la eternidad, aquí mismo, con el oleaje acariciándome los pies. Se está haciendo tarde.

No necesito más. La luz de la luna completa es la que ya impera en este reino nocturno, sus escoltas estrellas la acompañan en esta melodía visual, moviéndose en perfecta sinfonía frente a una espectacular solista como es Selene, diosa de la noche.

De pronto, me doy cuenta que este utópico sitio tiene lo mismo de maravilloso que de extraño para mí. Me acabo de despertar y me encuentro en otro sueño. Pero no sé, es tan real, ¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy sólo? ¿Cómo llegué a esta situación?.

Han pasado unos treinta minutos, y noto que el oleaje aumenta, ya me llegan las olas las rodillas. Miro la luna, tan llena como nunca, tan llena como siempre. El oleaje aumenta, no debo quedarme aquí, pero tampoco no debo dejar de estarlo. Mi mente me dice una cosa, mi corazón lo rechaza, mi cuerpo espera y disfruta, inmóvil a la llamada.

¿Pero qué me pasa? No puedo moverme, pero en cambio puedo sentir la arena ¿Qué es?. De acuerdo, ya lo tengo, esto debe ser un sueño, sí un sueño, no va a pasar nada, es sólo mi subconsciente que me está jugando una mala pasada. Me intento tranquilizar, pero me acuerdo muy bien que estaba soñando antes y me acuerdo de ese sueño. Aquel sueño sí que se parecía un sueño y lo recuerdo casi perfectamente.

En ese sueño estaba con una mujer, hermosa, entre las nubes y de pronto me despierto aquí. ¿Quién era esa mujer? no lo sé, pero ¿es que acaso me acuerdo de alguien? tampoco lo sé. Una húmeda sensación llega a mí pecho. Sí, es otra ola.

No sé por qué medito y pienso todo lo que me pasa, quizás porque es lo único que me queda viendo este panorama tan desolador. Un hombre sabio dijo "La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales." No sé a que viene esta frase pero se me vino a la cabeza, quizás fue un intento de evadirme de la situación. Evadirme eso es, si vengo de un sueño y en un sueño estoy, a un sueño iré, silogística pura. ¿Entonces quién soy? No sé nada de mi pasado pero ahora creo que soy un viajero, creo que viajo entre sueños y creo que falta poco para el próximo.

El oleaje ya me llega a la cabeza, los brazos de Poseidón me empiezan a llevar a su seno lenta pero inexorablemente. Poco a poco mi cuerpo entra centímetro a centímetro en el agua, un nuevo sueño me aguarda, ya empiezo a flotar. Floto, pero no estoy solo, vestigios de humo me acompañan, vienen de allí de aquel objeto destrozado. 

Tras observar este elemento me doy cuenta de que el sueño del que vine no resultó ser un sueño. Es ahora cuando empiezo a recordar, estaba con una mujer ¡Mi mujer! y entre las nubes, ¡Claro!, un accidente.¿Pero cómo llegué de esa forma a la orilla boca arriba y los pies cara al océano? ¿Y qué hago ahora? mi cuerpo sigue sin reaccionar, Poseidón, Neptuno, como queráis llamarle me arrastra hacia otro mundo, quizás hacia un sueño, quizás hacia un sueño del que no podré despertar jamás.

Sólo yo, las olas y la luna. Al fin y al cabo me parece una simbiosis perfecta, me estoy yendo y no podría ser de mejor manera, como en un sueño. Mientras otros se van en un horrible hospital o en el cuarto de baño, yo flotando en este sitio tan espectacular, onírico pero tan real. Puede que esté muerto o no, puede que sea un sueño o no, pero ahora necesito disfrutar antes de marcharme sin rumbo de aquí hacia esa luminosa oscuridad.

Queda poco, muy poco.


Solo yo, las olas y la luna.

Más adentro, mar adentro y adiós, me habré dormido.


Fin