lunes, 23 de mayo de 2011

Comunidad Valenciana

No entiendo cómo alguien puede inaugurar un aeropuerto sin aviones y para colmo salir aireoso autoproclamándose visionario.



No entiendo cómo es que se haya gastado millones de euros en un puente colgante que acaba ¡sustentándose por pilares!


No entiendo la finalidad de un puerto náutico donde sólo se haya completado una edición de una competición importante en alrededor de 5 años. No sé cómo se ha podido crear ahí el circuito, con diferencia, más aburrido de la Formula 1. No entiendo cómo mantienen este puerto si el resto del tiempo se encuentra practicamente desierto.


No entiendo cómo se puede construir un enorme edificio que resulte ser más parecido a un hotel que a un hospital. No entiendo por qué apenas hay salas de espera, ascensores y mucho menos por qué las urgencias y los cuidados intensivos se encuentran en puntos exactamente opuestos.


No entiendo por qué las casas devoran literalmente las montañas. No entiendo por qué muchas de estas casas aun siguen vacías. No entiendo por qué el concepto del urbanismo responsable brilla por su ausencia desde hace décadas.


No entiendo por qué una televisión pública se nutre exclusivamente de licenciados de una universidad privada. No entiendo cómo esta cadena puede esconder vilmente las imputaciones de corrupción de los políticos de la Comunitat Valenciana.


No entiendo porqué muchos niños siguen estudiando en clases-contenedores o barracones.


No sé dónde va a ir toda esta gente una vez hayan derruido sus casas.


No entiendo cómo este señor puede ganar apabullantemente unas elecciones autonómicas después de haber sido imputado por varios casos de corrupción.


No entiendo por qué, después de muchos y muchos años, todo sigue igual.


Muchas gracias.

miércoles, 18 de mayo de 2011

De acampadas a revoluciones

Algunos los llaman ninis, pero no saben que son la generación mejor formada; otros les llaman antisistemas, pero no comprenden que no tengan una tendencia política clara; otros, en cambio, se resienten llamándoles "la generación perdida", aunque aun les quedan muchos años por delante... No estamos hablando de ninis, ni de antisistemas, ni de generación perdida, estamos hablando de indignados. Estamos hablando de estudiantes que no ven un futuro claro en su vida, estudiantes a los que les es muy dificil conseguir trabajo una vez titulados y aun más conseguir una vivienda digna con sus ridículos sueldos, estudiantes de los cuales muchos de ellos ven su futuro lejos de un país que apenas les apoya.

Con las revoluciones árabes (especialmente la egipcia) como modelo y con las redes sociales como método de comunicación y difusión de ideas, miles de jóvenes y no tan jóvenes indignados acuden a las "acampadas" de sus respectivas ciudades como forma de protesta pacífica a un futuro que ellos ven más que incierto.


Pero lo complejo de la cuestión es que no sólo luchan por su futuro incierto, sino que también luchan por otras ideas como la libre circulación de contenido intelectual por internet y, sobretodo, por la aplicación de una democracia real, es decir, una democracia participativa.

La idea de una democracia "real", consiste en primer lugar en acabar de una forma u otra con el bipartidismo predominante en España, dando posibilidad a otras opciones. En nuestro país predomina un bipartidismo donde los dos partidos apenas se diferencian en nada políticamente hablando, un bipartidismo donde los dos partidos predominantes practican la corrupción en todo el territorio. Sin embargo, por otra parte, la democracia "real" implica también una democracia participativa, es decir, una mayor implicación de todos los ciudadanos en el ejercicio democrático dando mayor flexivilidad y eficacia a la política nacional.

Esta mezcla de dos ideas principales de futuro incierto y democracia real son, en mi opinión, el principal problema de estas manifestaciones, pues implican dos soluciones: una corto plazo y otra a largo plazo.

En primer lugar la manifestación contra un futuro incierto requiere medidas a corto plazo, pues los estudiantes no disponen de más de unos años para salir al mundo laboral. Pero si hablamos de la demanda de una "democracia real", hablamos de un problema superestructural donde, no son necesarios años, sino décadas de concienciación y educación a nivel estatal. Me explico, en un país donde todo el mundo siempre ha limitado su ejercicio democrático a un voto (si vota) cada cuatro años es muy complicado hacer que de repente se involucren activamente en la política. Es necesaria la educación en cuanto a la responsabilidad de cada ciudadano en cuanto a la política.

El problema de haber dos problemas básicos con dos soluciones, una a corto y otra a largo plazo, es la falta de claridad. Uno ajeno al asunto cuando ve gente acampada gritando "democracia real ya" mientras llevan carteles de "jóvenes sin futuro" no sabe en que pensar cuando llega a su casa. La solución es dejar bien claro el problema a los medios informativos (aunque estos desgraciadamente suelen distorsionar la realidad) y a la gente. Son necesarias ideas claras y concretas, además de cabezas visibles que hablen en nombre de un grupo anónimo. No hablo de líderes sino de portavoces.

Ahora bien, a corto plazo se reclaman medidas para apoyar a la juventud y si se consiguen serán obra de uno de los dos grandes partidos gobernantes, pues hablamos de soluciones a corto plazo.

En cuanto a la democracia real, francamente ahora mismo en mi opinión no es más que una utopía, pues mientras el 30% de los jóvenes o bien acampan o bien apoyan a los acampados, el otro 70% se niega rotundamente a la posibilidad de alguna alternativa, centrándose en el bipartidismo solo por costumbre, hábito o hermetismo democrático. Este 70% de los jóvenes son y serán la mayoría, así es la democracia.

Pero, aunque ahora mismo la democracia real me parece una utopía, no rechazo las manifestaciones y acampadas. De hecho me parecen algo muy positivo, la democracia de este país necesita un cambio y no creo que haya nada mejor como punto de partida que estas acampadas y manifestaciones revolucionarias. Esto es un proceso lento, arduo y duro pero debemos de ser tenaces y constantes.

Empieza la revolución
El futuro lo escribiréis vosotros, no ellos
¡Ánimo acampados!
La historia os espera.


Muchas gracias.

domingo, 15 de mayo de 2011

Hoy recomiendo: Monster

Yo nunca fui un ávido lector en el mundo del cómic en general (practicamente solo he leído algunas de las novelas gráficas fundamentales), pero si nos ponemos hablar del manga, os confieso que practicamente soy un completo ignorante.

Para mí el manga siempre fueron esos tomos infinitos con esos dibujos tan horribles y esos personajes tan apáticos con historias tan pastelosas y empalagosas. A decir verdad, mi opinión sigue siendo la misma en muchos casos, pero es verdad que el manga no es una cosa sino un género con muchas variantes. No sólo hay desproporcionados ojos en dibujos fáciles, sino que tambien hay viñetas que son toda una obra de arte; no solo hay historias excesivamente fantasiosas e irreales, sino que también nos podemos encontrar con auténticos thrillers verídicos; no sólo hay personajes pastelosos y apáticos sino que también hay auténticos héroes que no paran de moverse, decidir y luchar...


Monster es una de esas historias. Un manga donde no sólo visualmente está muy trabajado y cuidado sino que además posee una historia realmente cautivadora de principio a fin y un gran transfondo basado en localizaciones y sucesos reales producto de meses de intenso trabajo. Monster es una obra de arte, un manga hecho para gente como yo, un manga hecho para gente como tú, si tampoco te gusta el manga.

Monster es un manga de Naoki Urusawa compuesto por 36 tomos y publicado entre 1994 y 2001. En él nos habla de un prometedor neurocirujano japonés Kenzo Tenma quien un día se encuentra metido en medio de una historia de homicidios a nivel nacional, todo por salvar la vida a un niño el cual se convertiría en un abominable manipulador y asesino en serie. A partir de ahí el doctor Tenma abandona el hospital en busca del "monstruo" para poner fin de una vez por todas a esta cadena de homicidios mientras, para colmo, es perseguido por la policía.

La historia se desarrolla en el centro de europa, sobretodo en una Alemania de los noventa, aun lamiéndose de las heridas de la guerra fría. Con, esa sombra oscura de la guerra fría que aun sigue presente en la RDA (alemania comunista), unos escenarios practicamente calcados y una sociedad muy bien definida quiero destacar, una vez más, el gran trabajo que se ha hecho en cuanto a transfondo.

La historia abarca diversos temas sociales como las atrocidades cometidas en la RDA, la dura vida en los barrios bajos de Alemania y la marginación y racismo entre sus habitantes o la política interna en la medicina. Pero además hay que decir que toca otros temas profundamente psicológicos como el concepto de soledad, los traumas infantiles, la importancia de tener un nombre o el concepto del "suicidio perfecto".

En cuanto a personajes sorprende la variedad y la profunda historia que hay en su pasado. Sin abusar de estereotipos, Urusawa consigue una multitud de diversas personalidades a lo largo de la historia donde te puedes encontrar no sólo con los más entrañables, sino que también con los peores y más asquerosas calañas. Pero aun así cabe mencionar el presente concepto oriental donde uno no es ni del todo malo ni del todo bueno, ampliando el perfil psicológico de cada uno de los personajes dotándoles de más posibilidades psicológicas a lo largo de la historia. Sorprende el personaje del protagonista, el doctor Tenma, quien siendo el personaje más bondadoso, se pasa toda la historia empeñado en matar a alguien aun sabiendo que es incapaz, por bondad, de hacerlo.

En resumen, por su estética realista, por su atrapante historia y por el profundo transfondo tanto del contexto como de los diversos personajes, Monster es una de esas historias capaces de cautivar a todo el mundo, incluso a los más reacios al género. Una historia muy completa, que te absorve desde el primer hasta el último tomo y que te deja con algo diferente en tu mente una vez lees la última página. Os la recomiendo a todos, especialmente a los más excépticos e ignorantes del manga, como yo.

Muchas gracias.

martes, 10 de mayo de 2011

A mí que nada se me olvida...

Me acordé en mis estudios, me memoricé todos los temas. Me acuerdo de mis buenas notas, me acuerdo aun del contenido de cada temario. Me acuerdo de cada uno de mis nuevos y viejos profesores y alumnos, me acuerdo de sus nombres y apellidos, me acuerdo de cada una de sus caras. Me acuerdo de sus cumpleaños.

A mí, a mí que nada se me olvida

Aun me acuerdo de cada gol, de cada partido visto y vivido. Me acuerdo de cada jugador, me acuerdo de su trayectoria deportiva. Me acuerdo de cada copa, liga y de su correspondiente ganador en su correspondiente año. Me acuerdo de cada entrenador y árbitro.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Me acordé de toda la historia, me la memoricé, me acuerdo de cada noticia vivida, me acuerdo de donde y cuando pasó cualquier acontecimiento, evento, crisis, cataclismo. Me acuerdo incluso de la fuente que me dio esa información.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Me acordé de los cuatro tomates, del los tres pimientos rojos, del otro verde, de la ristra cebollas, de los packs de leche y de agua, del ketchup, la mayonesa, el pan, del pan lactal, de la nata, la sal, el pescado (filetes de meluza), de la carne picada, las chuletas de cerdo, del pack de gelatinas, de los paquetes de arroz y macarrones, del tomate frito, de las judías, del champú, y hasta de la valleta y de la pasta de dientes.

A mí, a mí que nada se me olvida.

Pero, aun así...

Se me olvidó que ya no estás
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que ya ni me recordarás.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que tengo una herida.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que va a volver a sangrar.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que no te llore.
A mí que nada se me olvida.

Se me olvidó que te perdí en las sombras escondidas.
A mí que nada se me olvida.


Se me olvidó que te olvidé,

A mí, a mí que nada se me olvida.


Fin

domingo, 10 de abril de 2011

Adiós PSP

A finales del 2004 hubo un fuerte cambio en el mercado de las consolas portátiles: Por primera vez en casi diez años se rompe el monopolio perteneciente a la empresa japonesa Nintendo en este mercado.

Fue otra empresa japonesa, SONY, quien irrumpe fuertemente en este mercado lanzando la PSP. Sony, empresa que estaba embriagada de sus éxitos obtenidos con la PlayStation y PlayStation 2, apostó por, en mi opinión, su mejor baza: la innovación.


SONY, en vez de limitarse a la pantalla táctil o a la doble-pantalla, se encargó de revolucionar el mundo de las consolas portátiles para llevarlas a un nuevo nivel. Hablamos no solo de un cambio a nivel técnico, sino también de un cambio a nivel de jugabilidad y mentalidad.

Lo mejor de la PSP es su nombre: PSP (Play Station Portable). Pocos productos hay que te expliquen mejor sobre sus características sólo usando su nombre. La PSP era eso, una PlayStation portátil, literalmente. Estamos hablando de una consola portátil cuyo motor gráfico se acercaba sorprendentemente de forma considerable a el consola de moda: La PlayStation2. La PSP era un verdadero lujo.

Pero no solo eso, el verdadero mérito de la PSP fue acabar con el tópico de la típica consola portátil para niños. Gracias a los avances técnicos y al repertorio de juegos prometedor, la PSP tuvo un buen impacto en un público cada vez más adulto y experimentado.

Y si a esto le sumamos su capacidad como reproductor MP3, imágenes, videos y sus amplias funciones en red, podemos apreciar que la PSP era de lo mejorcito que hay, una auténtica revolución en el negocio de las consolas portátiles.

La PSP lo tenía todo para ser un éxito, y desde luego lo fue, pero en cierta medida. La PSP no defraudó, pero tampoco emocionó. Se trata de una consola creada para ser sobresaliente que acaba limitandose en una buena consola. La paradoja de la consola perfecta para su tiempo que acaba pasando sin pena ni gloria por la mayoría de los corazones de los más sabios "gamers".

La PSP tuvo tres grandes fallos.

El primer gran fallo de la consola PSP fue, sin duda, la planificación. Una consola, así como un buen producto, tienen que salir al mercado en EL MOMENTO JUSTO. La PSP, salió demasiado pronto, o al menos eso parece. No puede ser que una consola salga al mercado y al cabo de tres años salga otra con un par de modificaciones. No puede ser que a su vez salga otra dos años más tarde con otros pequeños cambios y detalles. Estamos hablando de pequeños pero básicos detalles como la calidad de la pantalla, el peso o la cámara que bien se pudieron haber colocado en la PSP original. Más que mala planificación parece ser una estrategia comercial con el único y sagrado fin de recaudar más y más dinero. Al público no le sentó nada bien esto.

El segundo gran fallo de la PSP fue su repertorio de juegos. Las empresas con cada vez más ganas de ganar dinero y menos entusiasmo por crear buenos juegos, tuvieron la brillante idea de limitarse a adaptar los juegos de consola no portátil a la PSP. El repertorio de juegos de PSP se basa, más o menos, en un 90%, en adaptaciones de juegos provenientes de otras consolas. Y como no pueden avanzar en la trama de lo que son los "juegos adaptados", se limitan a hacer precuelas de la trama original. Los juegos adaptados a la PSP son precuelas. Se tratan de precuelas, muchas veces sin sentido, que poseen una trama aburrida y una duración muy corta. La mayoría de los juegos de la PSP poseen muy pocas horas de trabajo y eso puede ser muy apreciable a simple vista. La PSP no tenía la tradición de las portátiles de Nintendo y eso, en cierta medida, le pasó factura.

Muy pocos juegos están a la altura de lo que en realidad vale la PSP, o al menos la idea de la PSP. Del escaso y malo repertorio de juegos de la PSP, me quedo con los juegos originales, los que proponen cosas diferentes, me quedo con juegos como el Patapon o el Echochrome. Juegos que sin ser del otro mundo a nivel gráfico, te dejan la mejor esencia de una buena portátil.


El tercer y último gran fallo es muy sencillo pero a la vez complejo: la piratería. Primero hay que decir que la PSP es una de las consolas con pirateado más sencillo, tan sencillo que cualquiera puede hacerlo. No se puede hacer una consola con un pirateado tan sencillo y menos se puede cometer ese mismo error en las posteriores versiones. En segundo lugar hay que buscar las causas: Si los juegos no convencen y si los juegos son caros, la piratería es la mejor opción. Esto hace que, a nivel empresarial, evidentemente, se recaude menos dinero y que se invierta menos en desarrollo, lo que provoca una menor calidad en el desarrollo de nuevos juegos y un consiguiente aumento de piratería... todo un círculo vicioso. El círculo de la piratería. Cuando algo empieza mal, acaba igual de mal.

En resumen, en pleno 2011 podemos hacer un claro balance de una consola a la que le quedan muy pocos meses de vida. Siendo creada para marcar una época, la PSP pasa más a la historia como la primera portátil de SONY que como una gran portátil. Todo gracias a la mala planificación, al malo y corto repertorio de juegos y a su consecuente piratería masiva. Una pena.

A vísperas del comienzo de una nueva era en portátiles, la nueva consola de SONY se quita el gafe cambiándose de nombre a NGP (New Generation of Portables) dejando el nombre de la PSP en la sombra y en el pasado.

Una nueva consola que a nivel gráfico no deja de sorprender. Una nueva consola con más y mejores funciones en internet. Una nueva consola que, a pesar de tener otro nombre, me recuerda demasiado a la PSP.

Adiós PSP.