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viernes, 6 de agosto de 2010

Tardalona 5

Primera parte:

·2 David James.

La barcaza se para -aleluya.- y colocan una tabla estrecha de madera para que bajen los pasajeros, bueno, el pasajero (yo por supuesto). Maldita sea, menudo olor a mierda, me pregunto si será así todo los días.

Camino por el muelle se oye una explosión, se trata de una explosión en la montaña encima del distrito pobre, vaya que raro, en medio de la jodida montaña. De pronto escucho una voz de un hombre.

-Eh, tú.- Me giro.

-Que pasa.- Le digo en tono amenazador.

-Necesito tu nombre completo, tu procedencia, y siete monedas de oro para el permiso de estancia.

-Me llamo V-E-T-E A T-O-M-A-R P-O-R C-U-L-O y vengo de T-U P-U-T-A M-A-D-R-E. Ah, y en cuanto al dinero es una jodida estafa para los domingueros ¿A qué sí?.

-Vaya vaya tenemos a otro puto abuelo de mierda que viene aquí a morir ehh, no eres el único vejestorio... -Empieza a descolgarse su fusil.-

Lo siguiente fue muy rápido. Justo cuando me empieza a apuntar y prepara el gatillo, yo con el brazo izquierdo le aparto el fusil y en consecuencia dispara hacia un lado (justo a diez centímetros de mi cara) mientras con mi brazo derecho desenvaino mi cimitarra y, siguiendo el movimiento de desenvaine, le asesto un letal corte de izquierda a derecha en el cuello, dejando un limpio corte en la yugular. Cae al suelo. Todo en dos movimientos. Me marcho casi corriendo. De repente escucho un murmullo del muerto.

-Es verdad, The digger sigue vivo, menudo hijo de pe...

Me dirijo hacia la posada de un viejo amigo mío, en el distrito comercial. Era la posada de Sergi Canals. Conocí a Sergi Canals después de haber escapado del asedio de El Picadero. Sergi me vio mientras me escapaba en bote de remo y me subió a su barco. Durante el trayecto le caí bien y me ofreció hospedarme en su casa, viví allí un mes y me fui de ahí dejando un buen amigo. Mantuvimos el contacto y me comunicó que se fue a Tardalona a probar suerte. Hace poco me enteré de que el muy cabrón se había hecho su propia posada y era bastante exitosa. Es ahora cuando le hago una visita.

Abro la puerta, oh parece un buen lugar, sin duda una buena posada. En la recepción había dos personas discutiendo a gritos. Un señor de unos cuarenta años, calvo, rechoncho y con los ojos grandes y saltones, sin duda era Sergi. Sergi se encontraba discutiendo con un hombre italiano que casi no sabía hablar español y lo mezclaba con el italiano.

-¡Eres un puto italiano putero de mierda!¡Con esta me debes tres noches! ¿Te enteras? ¡Uno, due, tres putas noches!

-¡Io no recordo nada, Io no recordo nada!. Io mai he estado aquí. ¡Io sonno confuso!

-A ver, yo no soy gilipollas, o pagas o llamo a los guardias y te hacen "espagueti" ¿entendido?.

Cansado de la discusión entro en escena.

-¡Sergi! viejo amigo...

-Oh, dichosos sean mis ojos, ¡pero si es el gran David James! Oh, mierda, maldita sea, disculpa por esta discusión, este maldito italiano no sabe casi castellano y para colmo ahora dice que no se acuerda de nada de lo que pasó estos tres días...Eh tú puedes irte Bueno -El italiano que estaba tenso y confuso se va por las escaleras de la posada.- ¿Qué te trae por aquí?.

-Pues verás, ¿Te acuerdas del tesoro que te dije que había enterrado?

-Oh, por supuesto, más de uno ha venido aquí en busca de tu tesoro mas nadie lo ha encontrado, es de locos, parece que está bien escondido.

-Pues la verdad es que no cavé tanto para enterrarlo, no lo sé. He venido a desenterrarlo y necesito hospedaje.

-¿Desenterrarlo? Oh, me encantan tus locuras... Puedes quedarte con la habitación de la tercera planta a la derecha, es la mejor, te la presto todo lo que quieras.

-Gracias Sergi, eres un gran amigo.

-El único problema es la taberna de enfrente nueva, un tal Billy Joe la reformó y ahora es muy popular y suele haber bastante ruido, pero después de dormir días bajo el ruido de los cañones no creo que le moleste jejejejeje, y por cierto...

-¿Billy Joe? -Le corto.-

-Sí, así dice que se llama ¿le conoces?.

-Sí, puede ser... es otro viejo "amigo". Me voy a dejar mis cosas.

-Claro, aquí tienes la llave -me la extiende.-. Estaré por aquí cuando me necesites, nos vemos.

Subo a la habitación, dejo mis cosas y me tumbo en mi cama. Joder, hace años que no me acuesto en algo tan cómodo. Me acuerdo de Billy Joe, me acuerdo de su sonrisa desde el "My girl's pussy" cuando me abandonaron. Billy Joe era mi segundo al mando y fue el hijo de puta que movilizó a los demás para que me abandonasen. Tiene que ser él, no puede haber en estas tierras muchas personas llamadas así. Es hora de vernos las caras una vez más. Tras un cuarto de hora en la cama me levanto.

Cruzo la calle, y enfrente se encontraba este lugar. Había una persona afuera respirando aire "fresco" (supuestamente fresco porque en el fondo estaba impregnado de un fuerte hedor a orina humana), una pareja liándose y un viejo vomitando. Me acerco a la puerta y cuando estoy a punto de entrar el viejo me mira y se pone justo en medio tapando la entrada, tenía un ojo vago.

-¡Hay va, pero si es Digger James!

No lo hago caso, le doy un empujón y cae de bruces al suelo, se quedá así durmiendo. Entro.

Menudo lugar, estaba lleno de gente, habían hermosas doncellas y sonaba el final de una antigua canción bucanera que siempre cantábamos en el barco "Ron, siempre estaré contigo", esa canción me produjo cierta nostalgia. Miro la barra y ahí estaba, mirándome fijamente, Billy Joe. Me acerco, estaba hablando con un chaval. Le empiezo a hablar en inglés para una mayor privacidad, había mucha gente.

-Tú, traidor de mierda.

-Yo también me alegro de verte.

-Métete tu sucia ironía en tu agujereado culo, me abandonaste. Abandonaste a tu capitán, eso es imperdonable.

-Oh, entiéndelo Dave, tu estabas empeñado en defender este sitio, yo estaba empeñado en defender mi vida, o hacía algo o moríamos todos.

-Había mucho oro Billy, mucho oro. No podíamos dárselos envuelto en un lacito a los dichosos catalanes.

-Si si, conozco tu historia Dave, sé que lo enterraste, todos lo sabemos. Todo el mundo lo ha buscado y nadie lo ha encontrado. ¿No te resulta extraño que nadie lo haya encontrado si tú apenas tuviste tiempo para esconderlo?

-Eso no importa...

-Oh ya lo creo que importa, ¿sabes por qué nadie lo ha encontrado? ¿sabes que se construyó un colosal palacio amurallado sobre tu maldito tesoro? Tu tesoro se encuentra bajo miles de toneladas de bloques de piedra, y tú sólo eres un puto escocés de mierda sólo, ten sólo que fue abandonado por su propia tripulación por ser un cuentista. Vivías del cuento de defender el picadero y ahora vives del cuento de encontrar tu tesoro... das pena, puedes irte de este lugar, no tienes nada que hacer.

Si hay algo que me molesta más que ver como un gilipollas se ríe de mí en mi cara, es ver como un gilipollas galés se ríe de mí en mi cara. Yo soy una persona de actuar, siempre lo fui. Fui su capitán durante todo un lustro ¿y me trata sin ningún respeto? ¿Tengo que imponerle otra vez respeto?. Me abalanzo sobre él.

La pelea dura unos quince minutos, le di una auténtica paliza. Poco después seis guardias me arrestan y me mandan al calabozo, duermo ahí mi primera noche en Tardalona.

martes, 27 de julio de 2010

Tardalona 2

·2



Ya era bastante tarde, hacía tiempo que la luna había salido y nosotros seguíamos cabalgando por este dichoso y maltrecho sendero.

Yo voy a la cabeza mientras mi acompañante Claude me sigue con todo mi equipaje. Sí, sólo somos dos porque en cualquier pueblo de esta zona nos recomendaron ser discretos por estas tierras plagadas de bandidos, y más si uno pertenece a cierta clase de nobleza como yo. Por eso marcho así de discreto, con esta capa marrón en este oscuro sendero alejado de la mano de Dios. De repente el camino se bifurca en dos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

-¡Claude!, ¿ Me puede dar el mapa?

-Por supuesto, monsieur Tardal, es suyo.- Me lo extiende.

-No, usted se equivoca, es de mi padre, que aunque esté muerto, sigue siendo suyo.- Lo cojo y lo examino.

-¿Y bien monsieur? ¿Cuál de los dos es nuestro camino?

-Me temo que ninguno de los dos Claude, nuestra dirección se encuentra en medio.

-Pero monsieur Tardal, ese "camino" es inaccesible para nuestros corceles.

-Seguiremos andando, según el mapa, no son más de mil quinientos pasos, habrá que desacerse de nuestros caballos...-Levanto la mirada y veo el pobre Claude mirándome con cara de desánimo por tener que abandonar su amado corcel Bordeaux.- Oh, de acuerdo, los ataremos en uno de esos árboles. Ahí estarán más o menos ocultos, y más a esta hora. Luego cuando usted regrese, podrá volver a por ellos, le regalo el mío, voy a estar un tiempo allí en Tardalona y no lo necesitaré.

-Oh, muchísimas gracias monsieur.

Empezamos a andar a través de esa espesa maleza mediterránea. Decir que eso es un camino parece una tomadura de pelo, pero sin embargo este viejo mapa es muy preciso y deja bien claro por donde hay que ir, aunque sea por encima de vegetación virgen, este mapa fue muy utilizado por mi padre y mi familia y nunca había fallado, y gracias a éste hasta ahora no nos habíamos perdido.

-Monsieur Tardal.

-¿Sí, Claude?

-¿Por qué ir a Tardalona? Dicen que sólo se trata de un mito que se inventó su familia.


-Pues verá, es un poco larga la historia... No estoy yendo a Tardalona, estoy regresando...

Hace más o menos treinta años, Tardalona, no existía, la encontró mi padre, el gran Luc du Tardal. Fue a él quien se le ocurrió limpiarla de la calaña que se amontonaba ahí para hacer una prospera ciudad fortaleza portuaria. Pero no podía hacerlo sólo y además de sus hombres, llamó a su hermano, mi tío, François o Francesc de Tardal. En mes y medio el asedio concluye con victoria para mi familia, pero mi padre acaba muriendo debido a una infección provocada por una herida en el asedio.


La ciudad queda en manos de mi tío, quien a partir de ahí me trató como a su propio hijo, que en eso de algo más de veinte años consigue hacer una ciudad medianamente próspera. Pero un par de años después fallece de manera extraña, dejando un testamento donde cedía sus posesiones, Tardalona incluída, al estúpido de su hijo, cosa muy rara pues siempre yo le había caído mucho mejor que a su propio hijo y siempre me había manifestado sus deseos de que yo herede Tardalona. Yo le conocía mejor que nadie y sabía que tanto su muerte como su testamento era un fraude, una conspiración.

Dicen que fue su hijo Jan de Tardal, pero ese chico es demasiado inocente y estúpido como para cometer tal acción. Estoy más que seguro que fue su mano derecha, Pompeu Bordas pues todos sabíamos que él deseaba governar la propia ciudad que él había edificado. Bordas modificó el testamento de manera inteligentemente sutil, pues si se hubiese puesto a sí mismo de heredero estaría cantado de que era un fraude. Lo modificó de tal manera que dio todas sus pertenencias a su único hijo Jan.

Jan siempre había manifestado su deseo de marcharse de ese aíslado sitio, así que no tardó en irse dejando Tardalona al segundo de la familia, Bordas. ¿Por qué no me lo dejó a mí? Porque no teníamos relación alguna, él me siempre me había envidiado por haber recibido mucho más afecto de su padre siendo yo su sobrino. Además él tenía una muy buena amistad con Pompeu desde hacía mucho tiempo.

Lo del mito que lo primero que hizo Bordas fue abrir quince tabernas es falso, lo primero que hizo fue desterrarme a Francia con mis otros parientes, luego ya montó sus bares y todo lo que quiso. Sabía que yo lo sospechaba, por eso me echó. Por suerte antes de ser expulsado cogí este, creo que único, mapa que revela la localización y el acceso por tierra de Tardalona. Y es ahora, ocho años después, cuando decido regresar a Tardalona.


-Buena historia, monsieur, pero ¿Por qué ocho años después?

-Me he estado entrenando, tanto física como psicológicamente, necesitaba también meditar cómo y qué debería hacer. He practicado algo de esgrima.- Le muestro detrás de la capa "le Vertueux", un magnífico sable de acero con la empuñadura dorada e inscripciones en plata.

-¿Y por qué vamos por tierra?

-Pues verá, hoy en día nadie viene por tierra a Tardalona, casi todo el mundo va por mar, y hay mucho control, sé que por tierra sólo hay un par de guardias fácilmente sobornables, es la mejor forma de entrar sin que se entere Bordas... Mire Claude, ¡ya veo las antorchas de Tardalona! Ahora deme mi equipaje y vuelva a su casa- Claude me pasa mi pesado equipaje y le entrego un saco con unas monedas de oro.

-Gracias monsieur, Una última pregunta, ¿por qué me cuenta todo esto?

-Verá Claude, puede que no regrese con vida de esta ciudad, puede que mi misión no salga exitosa. Necesito que alguien de confianza aunque sea humilde sepa la verdad, y ahora que puedo contárselo a alguien se lo cuento a usted.- Apoyo mi brazo sobre su hombro y le entrego el pergamino.- Ahora usted tiene el mapa, utilícelo para regresar a su casa, y, ya sabe, se queda con mi caballo.

-Cuídese señor, rezaré por usted con mi esposa todas las noches.

Sigo con la vista a Claude hasta que se pierde por el bosque, me giro y veo a lo lejos luces proveniente de una pequeña ciudad costera situada en una pequeña y escondida bahía, Tardalona. ¡Qué bella que era!. De pronto me viene la nostalgia de haber pasado los mejores momentos de mi vida en esta pequeña ciudad.

He de dejar estas nonterías ahora este sitio es muy diferente al de hace ocho años, he de andarme con cuidado. Mi misión empieza aquí.


Me llamo Dominique du Tardal y he venido a recuparar lo que es mío. Tardalona.