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lunes, 17 de enero de 2011

Bosque

Era de noche, llovía. Las gruesas gotas al caer atravesaban con increíble facilidad el espeso follaje de aquel denso bosque caducifolio. La luna estaba llena y nadie lo sabía pues no se veía. El cielo era negro, muy negro. La única iluminación era los rayos, el único sonido los truenos. Los truenos, y la lluvia claro. Era un auténtico diluvio. La lluvia ya estaba desde hacía cinco horas, pero es en ese momento cuando diluviaba. Parte del suelo era todo fango, lo demás, era sólo húmeda hojarasca.

Y estaba él huyendo.


Vestía con chubasquero, portaba sombrero, y eso le ocultaba parcialmente su cara, una cara de terror. No sabía porque corría o de que huía. Quizás lo hacía por instinto. Llevaba casi diez minutos de sprint. No sabía nada, sólo sabía que estaba sólo bajo la tormenta en este bosque frondoso. Sólo sabía que tenía que correr. Sus fuerzas disminuían, era duro correr bajo la amortiguación del fango y de la gruesa hojarasca. También era duro volver a correr después de tres años de prácticamente inactividad física. Las zancadas se le hacían pesadas, bajaba el ritmo, tenía que parar. Pero no, debía seguir corriendo, debía seguir corriendo. Hasta que se resbaló.

Dos, tres, cuatro vueltas carneras hasta acabar en un charco de fango. Se le había caído el sombrero. La lluvia no cesaba. Se intentó reincorporar, sus piernas no le terminaron de responder, acabó de rodillas en el fango. Intentó levantarse. Le vio venir, estaba muy cerca. Se cayó de espaldas. Se le acercaba, parecía disfrutar el momento, gozaba de la situación, su mirada reflejaba un claro deseo de acabar con su vida, lo deseaba, lo tenía que hacer. El hombre no podía levantarse, el fango y sus piernas no se lo permitieron. Intentó gatear hacia atrás pero se topó con una enorme roca que le impedía retroceder, no podía escapar. Mientras tanto, el otro hombre se le quedó mirando desde una distancia. Se encontraba en una situación donde sólo se le puede ver de contraluz. El hombre tendido en el suelo no le puede ver la cara, sólo podía ver su silueta. Era otro hombre, portaba un hacha, ÉL hacha.

-Vaya, vaya, vaya. Pero si es el último bastión de vida de este lugar ehh, jajaja me cago en la puta, creí que me los había cargado a todos. Ahora dime, ¿Estabas con los otros?.- Su voz era dura y áspera, pero bastante clara.

-¿Qué?- Replica el hombre, que estaba horrorizado, con la vaga ilusión de que todo esto era una confusión y de que no le había pasado nada a nadie.

-A ver, ¡Que están muertos! Yo mismo les maté... Pero te he hecho una pregunta, ¿Estabas con los otros verdad? ¿Si es así por qué no estabas en sus tiendas de campaña?- Parecía algo impaciente, lo que en un principio era un momento de gozo para él ahora parecía que este asunto se le estaba yendo de las manos. Tenía que apresurarse y él mismo lo sabía. Y más si no pertenecía al grupo de los otros.

-Pero, ¿po-po-por qué?

En ese instante el asesino se acercó y colocó el hacha en la amplia frente del hombre arrinconado. Es ahora cuando el otro podía ver más o menos el aspecto del asesino. Parecía alto, vestía con una chaqueta larga, sin embargo no podía ver sus rasgos faciales, la oscuridad seguía ocultándolo casi todo. Notaba el ruido de las gotas al rebotar con el metal del hacha. Sentía como el agua se mezclaba con la sangre derramada en ésta y bajaba hasta su boca. Es ahí cuando se dio cuenta de la enorme cantidad de sangre que albergaba la letal arma. La lluvia seguía, pero disminuía.

-Te hice una pregunta.- Su ira aumentaba.

-...No.

-¡Me cago en la puta!, ¿y quien demonios eres? ¿Qué hacías sólo en medio del bosque?- Aprieta aun más el filo del hacha a la frente de la víctima.- jaja, son mis modos, me gusta saber algo de mis víctimas antes de matarlas. -Para de llover, se empieza a aclarar el cielo.

-No lo sé, me desperté en este bosque, hará unas horas.

-¿Acaso me tomas el pelo? sé que sólo eres un maldito poli, o sheriff , o guardabosques que ha fracasado en su trabajo.

-No...-Alza la cabeza hacia el cielo, la baja algo asustado.- Vete, vete, márchate, en serio, te lo ruego.-Más que una súplica, parecía una advertencia.

-Me tienes harto mocoso -prepara el hacha en posición de ataque.- ¿últimas palabras?

-Mira al cielo.

El asesino mira al cielo, y se ciega debido al brillo de la luna. Estaba llena. Es ahí cuando se puede apreciar el aspecto del asesino. Lo único que podemos destacar, lo verdaderamente importante de su aspecto, fue la cara de sorpresa, desesperación e ira al bajar la mirada y no encontrar a su víctima. Después de hechar un vistazo rápido en un ambiente mucho más iluminado, escuchó un ruido a sus espaldas. Confiado se gira en redondo.

Lo siguiente que vio, acto seguido, fue una mancha negra que se cierne sobre él, Debido a la rapidez del momento, no fue capaz de distinguir nada forma alguna. Sólo oscuridad. Fue un momento fugaz, un momento fugaz que acabó con su vida. A penas le da tiempo de enterarse de nada, lo último que sintió fue horror, lo último que vio fue la luna.


FIN

viernes, 31 de diciembre de 2010

Primera página en blanco

Dicen que lo más dificil es empezar; que empezar es el paso más complicado, largo y pesado.

La primera página en blanco para un escritor es lo más complicado de su obra (por eso, quizás, muchos empiezan por el final), dicen. Lo más complicado en un deporte es asistir diariamente a los primeros entrenamientos, dicen. No hay nada peor que madrugar y empezar un nuevo día, dicen. Es durísimo volver a empezar una nueva temporada de trabajo o estudios tras el periodo vacacional,dicen. El peor día con diferencia es el lunes, dicen.

Empezar es terrible y tedioso, dicen. Pero lo que nunca dicen es que no hay nada más satisfactorio, gratificante y, sobretodo, ilusionante que empezar algo verdaderamente bueno, algo destacable. No es tan complicado, sólo se necesita algo de ganas y algo de compromiso. Que te jodan primera página en blanco, empieza algo bueno.


BLOGFEMIAS 2011




Hola a todos, bienvenidos y feliz año 2011. Va a ser un año muy activo en muchos aspectos: No sólo tengo preparadas, por ahora, más de 60 entradas (las publicaré semanalmente) sino que será un año con muchas novedades y cargado de muchos proyectos literarios y audiovisuales.
Hay que decir Blogsodias desaparece garantizando a Blogfemias como un blog más firme y variado.

En síntesis, 2011 será un año mejor y más completo, con más entradas y proyectos que nunca.

Os doy la bienvenida a cada uno de vosotros. Puntuad, comentad, divertíos... esto también es vuestro.


Gracias y feliz año.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

BLOGSODIAS

Buenas mis queridos lectores.

Queda anunciado que va a haber un cambio grande en este blog.

De ahora en más este blog se dedicará a las reflexiones, artículos de opinión...etc. En cuanto a las ficciones (relatos, microrrelatos, Tardalona universe...) serán trasladadas a un blog gemelo de BLOGFEMIAS:

BLOGSODIAS

Dividiendo realidad y ficción, que ojo, no siempre se encuentran distanciadas, ahora podemos obtener una visión más global de todo el asunto. Las ficciones y las reflexiones podrán estar relacionadas entre sí y quizá, alguna vez, puede que hasta una trate de la otra, es decir, complementando la reflexión con una ficción o viceversa.

Se intentará seguir una dinámica homogénea trabajando mucho más regularmente y se intentará no abandonar más a un blog que al otro, que, al fin y al cabo, usando caminos diferentes, el objetivo personal es el mismo: Que la gente disfrute.

Bueno, queda agradecer al millar de personas que visitaron Blogfemias y espero que esto siga creciendo más, más y más. Eso, gracias a todos y prometo volver con más blasfemias y rapsodias. Mentira: prometo volver con más BLOGFEMIAS Y BLOGSODIAS.

BLOGSODIAS
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BLOGSODIAS
BLOGSODIAS

viernes, 6 de agosto de 2010

Tardalona 5

Primera parte:

·2 David James.

La barcaza se para -aleluya.- y colocan una tabla estrecha de madera para que bajen los pasajeros, bueno, el pasajero (yo por supuesto). Maldita sea, menudo olor a mierda, me pregunto si será así todo los días.

Camino por el muelle se oye una explosión, se trata de una explosión en la montaña encima del distrito pobre, vaya que raro, en medio de la jodida montaña. De pronto escucho una voz de un hombre.

-Eh, tú.- Me giro.

-Que pasa.- Le digo en tono amenazador.

-Necesito tu nombre completo, tu procedencia, y siete monedas de oro para el permiso de estancia.

-Me llamo V-E-T-E A T-O-M-A-R P-O-R C-U-L-O y vengo de T-U P-U-T-A M-A-D-R-E. Ah, y en cuanto al dinero es una jodida estafa para los domingueros ¿A qué sí?.

-Vaya vaya tenemos a otro puto abuelo de mierda que viene aquí a morir ehh, no eres el único vejestorio... -Empieza a descolgarse su fusil.-

Lo siguiente fue muy rápido. Justo cuando me empieza a apuntar y prepara el gatillo, yo con el brazo izquierdo le aparto el fusil y en consecuencia dispara hacia un lado (justo a diez centímetros de mi cara) mientras con mi brazo derecho desenvaino mi cimitarra y, siguiendo el movimiento de desenvaine, le asesto un letal corte de izquierda a derecha en el cuello, dejando un limpio corte en la yugular. Cae al suelo. Todo en dos movimientos. Me marcho casi corriendo. De repente escucho un murmullo del muerto.

-Es verdad, The digger sigue vivo, menudo hijo de pe...

Me dirijo hacia la posada de un viejo amigo mío, en el distrito comercial. Era la posada de Sergi Canals. Conocí a Sergi Canals después de haber escapado del asedio de El Picadero. Sergi me vio mientras me escapaba en bote de remo y me subió a su barco. Durante el trayecto le caí bien y me ofreció hospedarme en su casa, viví allí un mes y me fui de ahí dejando un buen amigo. Mantuvimos el contacto y me comunicó que se fue a Tardalona a probar suerte. Hace poco me enteré de que el muy cabrón se había hecho su propia posada y era bastante exitosa. Es ahora cuando le hago una visita.

Abro la puerta, oh parece un buen lugar, sin duda una buena posada. En la recepción había dos personas discutiendo a gritos. Un señor de unos cuarenta años, calvo, rechoncho y con los ojos grandes y saltones, sin duda era Sergi. Sergi se encontraba discutiendo con un hombre italiano que casi no sabía hablar español y lo mezclaba con el italiano.

-¡Eres un puto italiano putero de mierda!¡Con esta me debes tres noches! ¿Te enteras? ¡Uno, due, tres putas noches!

-¡Io no recordo nada, Io no recordo nada!. Io mai he estado aquí. ¡Io sonno confuso!

-A ver, yo no soy gilipollas, o pagas o llamo a los guardias y te hacen "espagueti" ¿entendido?.

Cansado de la discusión entro en escena.

-¡Sergi! viejo amigo...

-Oh, dichosos sean mis ojos, ¡pero si es el gran David James! Oh, mierda, maldita sea, disculpa por esta discusión, este maldito italiano no sabe casi castellano y para colmo ahora dice que no se acuerda de nada de lo que pasó estos tres días...Eh tú puedes irte Bueno -El italiano que estaba tenso y confuso se va por las escaleras de la posada.- ¿Qué te trae por aquí?.

-Pues verás, ¿Te acuerdas del tesoro que te dije que había enterrado?

-Oh, por supuesto, más de uno ha venido aquí en busca de tu tesoro mas nadie lo ha encontrado, es de locos, parece que está bien escondido.

-Pues la verdad es que no cavé tanto para enterrarlo, no lo sé. He venido a desenterrarlo y necesito hospedaje.

-¿Desenterrarlo? Oh, me encantan tus locuras... Puedes quedarte con la habitación de la tercera planta a la derecha, es la mejor, te la presto todo lo que quieras.

-Gracias Sergi, eres un gran amigo.

-El único problema es la taberna de enfrente nueva, un tal Billy Joe la reformó y ahora es muy popular y suele haber bastante ruido, pero después de dormir días bajo el ruido de los cañones no creo que le moleste jejejejeje, y por cierto...

-¿Billy Joe? -Le corto.-

-Sí, así dice que se llama ¿le conoces?.

-Sí, puede ser... es otro viejo "amigo". Me voy a dejar mis cosas.

-Claro, aquí tienes la llave -me la extiende.-. Estaré por aquí cuando me necesites, nos vemos.

Subo a la habitación, dejo mis cosas y me tumbo en mi cama. Joder, hace años que no me acuesto en algo tan cómodo. Me acuerdo de Billy Joe, me acuerdo de su sonrisa desde el "My girl's pussy" cuando me abandonaron. Billy Joe era mi segundo al mando y fue el hijo de puta que movilizó a los demás para que me abandonasen. Tiene que ser él, no puede haber en estas tierras muchas personas llamadas así. Es hora de vernos las caras una vez más. Tras un cuarto de hora en la cama me levanto.

Cruzo la calle, y enfrente se encontraba este lugar. Había una persona afuera respirando aire "fresco" (supuestamente fresco porque en el fondo estaba impregnado de un fuerte hedor a orina humana), una pareja liándose y un viejo vomitando. Me acerco a la puerta y cuando estoy a punto de entrar el viejo me mira y se pone justo en medio tapando la entrada, tenía un ojo vago.

-¡Hay va, pero si es Digger James!

No lo hago caso, le doy un empujón y cae de bruces al suelo, se quedá así durmiendo. Entro.

Menudo lugar, estaba lleno de gente, habían hermosas doncellas y sonaba el final de una antigua canción bucanera que siempre cantábamos en el barco "Ron, siempre estaré contigo", esa canción me produjo cierta nostalgia. Miro la barra y ahí estaba, mirándome fijamente, Billy Joe. Me acerco, estaba hablando con un chaval. Le empiezo a hablar en inglés para una mayor privacidad, había mucha gente.

-Tú, traidor de mierda.

-Yo también me alegro de verte.

-Métete tu sucia ironía en tu agujereado culo, me abandonaste. Abandonaste a tu capitán, eso es imperdonable.

-Oh, entiéndelo Dave, tu estabas empeñado en defender este sitio, yo estaba empeñado en defender mi vida, o hacía algo o moríamos todos.

-Había mucho oro Billy, mucho oro. No podíamos dárselos envuelto en un lacito a los dichosos catalanes.

-Si si, conozco tu historia Dave, sé que lo enterraste, todos lo sabemos. Todo el mundo lo ha buscado y nadie lo ha encontrado. ¿No te resulta extraño que nadie lo haya encontrado si tú apenas tuviste tiempo para esconderlo?

-Eso no importa...

-Oh ya lo creo que importa, ¿sabes por qué nadie lo ha encontrado? ¿sabes que se construyó un colosal palacio amurallado sobre tu maldito tesoro? Tu tesoro se encuentra bajo miles de toneladas de bloques de piedra, y tú sólo eres un puto escocés de mierda sólo, ten sólo que fue abandonado por su propia tripulación por ser un cuentista. Vivías del cuento de defender el picadero y ahora vives del cuento de encontrar tu tesoro... das pena, puedes irte de este lugar, no tienes nada que hacer.

Si hay algo que me molesta más que ver como un gilipollas se ríe de mí en mi cara, es ver como un gilipollas galés se ríe de mí en mi cara. Yo soy una persona de actuar, siempre lo fui. Fui su capitán durante todo un lustro ¿y me trata sin ningún respeto? ¿Tengo que imponerle otra vez respeto?. Me abalanzo sobre él.

La pelea dura unos quince minutos, le di una auténtica paliza. Poco después seis guardias me arrestan y me mandan al calabozo, duermo ahí mi primera noche en Tardalona.

lunes, 2 de agosto de 2010

Tardalona 4

Primera parte:

·1 Ferrán Corominas.

Por fin la había encontrado, allí estaba. Una compacta ciudad que apenas cabía en sus límites geográficos. Casas de piedra altas, de unas tres plantas cada una, encaraban hacia el mar, todas o casi todas con las luces encendidas -cosa que no había visto nunca en mi vida a estas horas-.

Se detuvo el barco en un pequeño muelle del puerto, -en el puerto no había demasiados barcos pero sorprendía que los barcos que había eran enormes- y, tras pagar unas monedas al barquero, desembarco yo sólo. Alzo la mirada y distingo los diferentes distritos de la ciudad: Enfrente mío (en el centro a ras de la costa) se encuentra el distrito portuario, básicamente se trata del amplio puerto, la lonja de pescadores, y unos pocos comercios y residencias; a mi izquierda, se encuentra el distrito comercial, allí se encuentran los pequeños comercios, los gremios de la ciudad y muchas residencias y algunas posadas; a mi derecha, castigada geográficamente debido a la proximidad de las montañas, se encuntra el distrito 3, también llamado distrito oscuro o distrito pobre donde la gente más humilde se agrupa en casas maltrechas viviendo en situaciones precarias. Es allí donde también se reúnen las peores personas de Tardalona; Justo en el centro de la ciudad se encuentra el distrito religioso, donde se destaca la gran iglesia de Santa Tecla, una iglesia neogótica demasiada grande para las necesidades de una ciudad que vive en el pecado; y, justo en la parte posterior del distrito religioso, sobre la montaña, se encuentra el distrito del palacio-fortaleza o distrito real. Allí es donde habitan las máximas autoridades civiles y militares de Tardalona en las mejores casas y donde habitaba el alcalde o gobernador de Tardalona Pompeu Bordas junto a todos sus sirvientes y guardias reales.

Desde cualquier punto de Tardalona se pueden distinguir y contemplar el campanario de la iglesia de Santa Tecla y el palacio-fortaleza real. Alzo la cabeza para contemplarlos y me doy cuenta que en la montaña, a mi derecha, un poco arriba del distrito 3 hay un pequeño incendio fuera del distrito, justo arriba. Bah, seguro que es el resultado entre una pelea de borrachos.

En la salida del puerto me encuentro con un guardia, se me acerca.

- Alto muchacho, ¿Cuántos años tienes?

- 17, señor…

-¿Señor? Jajaja, si la gente de por aquí fuese la mitad de educada que tú… En fin ¿Qué te trae por este sitio?

-Vengo, vengo por motivos familiares…

-¿Familiares? Ah, ya, bueno… Verás chaval, me tendrás que decir tu nombre completo, tu procedencia y me tendrás que entregar siete monedas de oro para el permiso de estancia.

-De acuerdo, aquí tiene las monedas –Se las entrego. Vaya, qué caro.– Me llamo Rafel Camuñas –Miento, por supuesto.– y soy de un pueblo cercano, Poble Nou.

-Muy bien joven –Apunta el nombre en una libreta y me da un pequeño pergamino donde pone "Permiso de Estancia".– ¡Bienvenido a Tardalona! Te recomiendo acudir a la taberna más popular “El gat Negre” situado en el distrito comercial, ¿sabes donde está, no? –Asiento – Ahí va todo el mundo.

-Muchas gracias guardia.

-Ah jajaja, disculpa, uno no oye esa expresión en este sitio todos los días… Que te vaya bien, chico, y ten cuidado, la gente aquí no es de fíar. –Se marcha andando.–

Justo cuando salgo del puerto había un cartel enorme que ponía “Permiso de estancia: Una moneda de plata” . ¡Maldita sea! Menuda novatada, bueno, mejor haber visto al guardia de buen humor… Ahora ya sé donde ir para obtener información.

Vale creo que es este sitio. Se trata de una casa alta de cuatro pisos donde a la vez la taberna hace de posada. El lugar parece amplio y en la puerta hay mucha gente tomando el aire o vomitando, olía a pis y a ron “El famoso olor a Tardalona”. Entro.

Era un amplio lugar, poco iluminado y estaba abarrotado, se podía ver gente de cualquier rincón del mundo en esta taberna, habían un par de esos llamados africanos, asiáticos o incluso moros, clases de persona que no había visto en mi vida. Sonaba música, se trataba de un trío: uno con una especie de violín, otro con algo parecido a una guitarra y otro con tambores, cantaban una canción popular llamada “Ron, siempre estaré contigo”. Entre la música, las charlas y los borrachos cantando el ruido era ensordecedor. Me acerco a un hombre que estaba sentado sólo y le muestro el único retrato de Blanca, mi hermana, hecho por un artista que paró una noche en nuestra granja durante una tormenta y como muestra de agradecimiento nos retrató en carboncillo. Este individuo olía fatal.

-No la la conozco, pero es muuy guapa, yo me la follaba jajajajaj…

-Disculpe señor, usted va demasiado borracho.

- ¿Sa sabes lo que pasa, sabes lo que pasa? Que tú, tú eres un puto crío ¿T ’ enteras?

Me dirijo a la barra, pues había un sitio vacío. Al lado de ese sitio había un viejo con un ojo vago. El mesero seguro que sabrá algo.

-Disculpe, ¿Está ocupado este sitio?

-Sí, está ocupado por mis mocos –Escupe en el taburete.– ¿Ves mocoso?

-¡Oh, vayase a la mierda!

-Jajajaja, me gustas chico, tienes carácter, ten, coge mi sitio, me da igual sentarme sobre mis gapos.–El viejo se levanta y en vez de sentarse en ese taburete escupido, le pega una patada y se va corriendo y gritando.

Me siento, llamo al mesero, se acerca. Se trataba de un hombre mayor, de unos sesenta años de edad, ojos claros. De pelo lacio, largo y atado. Era delgado y era bastante alto. Tenía una cara alargada con una mirada tristona y vestía con un traje marrón típico del momento. Portaba un sombrero rojizo de marinero.

-¿Qué tal chico?, no hagas caso al viejo Carreres, no está en sus cavales. me llamo William Joseph, pero me puedes llamar Billy Joe, bien, soy el encargado de este lugar, ten, invita la casa –Me extiende un vaso de Ron.– esto aquí es como el agua. ¿Qué te trae por aquí?.

-Verás –Le extiendo el retrato.– Busco a mi hermana, desapareció hace un año, mientras yo dormía y me llegó un chivatazo de que la habían llevado a esta ciudad. –Se lo doy.–

-Mmm –Lo examina.– Me suena y sí, creo haberla visto, ayer por la noche, con un italiano rico de esos que se vienen de fiesta. –Me devuelve el retrato.–

-¿Me puedes decir su nombre?

-Va, sí, porque ese chico es un auténtico gilipollas, un tal Marco Rossi, Russo…Vale, es Marco Rosso. Le puedes encontrar en la posada de enfrente, dile que se…–De repente se pone pálido al ver entrar a un robusto y también canoso hombre con pinta de bucanero que se acerca rápidamente.– Hmm… bueno chaval, suerte… He de hablar con un viejo amigo.

Satisfecho, me acabo el vaso de ron y al cavo de diez minutos más o menos me voy. Justo al llegar a la puerta de salida todo el mundo giró sus cabezas para ver la pelea a puño limpio entre Billy Joe y ese viejo bucanero. Me voy de este sitio.

martes, 27 de julio de 2010

Tardalona 2

·2



Ya era bastante tarde, hacía tiempo que la luna había salido y nosotros seguíamos cabalgando por este dichoso y maltrecho sendero.

Yo voy a la cabeza mientras mi acompañante Claude me sigue con todo mi equipaje. Sí, sólo somos dos porque en cualquier pueblo de esta zona nos recomendaron ser discretos por estas tierras plagadas de bandidos, y más si uno pertenece a cierta clase de nobleza como yo. Por eso marcho así de discreto, con esta capa marrón en este oscuro sendero alejado de la mano de Dios. De repente el camino se bifurca en dos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

-¡Claude!, ¿ Me puede dar el mapa?

-Por supuesto, monsieur Tardal, es suyo.- Me lo extiende.

-No, usted se equivoca, es de mi padre, que aunque esté muerto, sigue siendo suyo.- Lo cojo y lo examino.

-¿Y bien monsieur? ¿Cuál de los dos es nuestro camino?

-Me temo que ninguno de los dos Claude, nuestra dirección se encuentra en medio.

-Pero monsieur Tardal, ese "camino" es inaccesible para nuestros corceles.

-Seguiremos andando, según el mapa, no son más de mil quinientos pasos, habrá que desacerse de nuestros caballos...-Levanto la mirada y veo el pobre Claude mirándome con cara de desánimo por tener que abandonar su amado corcel Bordeaux.- Oh, de acuerdo, los ataremos en uno de esos árboles. Ahí estarán más o menos ocultos, y más a esta hora. Luego cuando usted regrese, podrá volver a por ellos, le regalo el mío, voy a estar un tiempo allí en Tardalona y no lo necesitaré.

-Oh, muchísimas gracias monsieur.

Empezamos a andar a través de esa espesa maleza mediterránea. Decir que eso es un camino parece una tomadura de pelo, pero sin embargo este viejo mapa es muy preciso y deja bien claro por donde hay que ir, aunque sea por encima de vegetación virgen, este mapa fue muy utilizado por mi padre y mi familia y nunca había fallado, y gracias a éste hasta ahora no nos habíamos perdido.

-Monsieur Tardal.

-¿Sí, Claude?

-¿Por qué ir a Tardalona? Dicen que sólo se trata de un mito que se inventó su familia.


-Pues verá, es un poco larga la historia... No estoy yendo a Tardalona, estoy regresando...

Hace más o menos treinta años, Tardalona, no existía, la encontró mi padre, el gran Luc du Tardal. Fue a él quien se le ocurrió limpiarla de la calaña que se amontonaba ahí para hacer una prospera ciudad fortaleza portuaria. Pero no podía hacerlo sólo y además de sus hombres, llamó a su hermano, mi tío, François o Francesc de Tardal. En mes y medio el asedio concluye con victoria para mi familia, pero mi padre acaba muriendo debido a una infección provocada por una herida en el asedio.


La ciudad queda en manos de mi tío, quien a partir de ahí me trató como a su propio hijo, que en eso de algo más de veinte años consigue hacer una ciudad medianamente próspera. Pero un par de años después fallece de manera extraña, dejando un testamento donde cedía sus posesiones, Tardalona incluída, al estúpido de su hijo, cosa muy rara pues siempre yo le había caído mucho mejor que a su propio hijo y siempre me había manifestado sus deseos de que yo herede Tardalona. Yo le conocía mejor que nadie y sabía que tanto su muerte como su testamento era un fraude, una conspiración.

Dicen que fue su hijo Jan de Tardal, pero ese chico es demasiado inocente y estúpido como para cometer tal acción. Estoy más que seguro que fue su mano derecha, Pompeu Bordas pues todos sabíamos que él deseaba governar la propia ciudad que él había edificado. Bordas modificó el testamento de manera inteligentemente sutil, pues si se hubiese puesto a sí mismo de heredero estaría cantado de que era un fraude. Lo modificó de tal manera que dio todas sus pertenencias a su único hijo Jan.

Jan siempre había manifestado su deseo de marcharse de ese aíslado sitio, así que no tardó en irse dejando Tardalona al segundo de la familia, Bordas. ¿Por qué no me lo dejó a mí? Porque no teníamos relación alguna, él me siempre me había envidiado por haber recibido mucho más afecto de su padre siendo yo su sobrino. Además él tenía una muy buena amistad con Pompeu desde hacía mucho tiempo.

Lo del mito que lo primero que hizo Bordas fue abrir quince tabernas es falso, lo primero que hizo fue desterrarme a Francia con mis otros parientes, luego ya montó sus bares y todo lo que quiso. Sabía que yo lo sospechaba, por eso me echó. Por suerte antes de ser expulsado cogí este, creo que único, mapa que revela la localización y el acceso por tierra de Tardalona. Y es ahora, ocho años después, cuando decido regresar a Tardalona.


-Buena historia, monsieur, pero ¿Por qué ocho años después?

-Me he estado entrenando, tanto física como psicológicamente, necesitaba también meditar cómo y qué debería hacer. He practicado algo de esgrima.- Le muestro detrás de la capa "le Vertueux", un magnífico sable de acero con la empuñadura dorada e inscripciones en plata.

-¿Y por qué vamos por tierra?

-Pues verá, hoy en día nadie viene por tierra a Tardalona, casi todo el mundo va por mar, y hay mucho control, sé que por tierra sólo hay un par de guardias fácilmente sobornables, es la mejor forma de entrar sin que se entere Bordas... Mire Claude, ¡ya veo las antorchas de Tardalona! Ahora deme mi equipaje y vuelva a su casa- Claude me pasa mi pesado equipaje y le entrego un saco con unas monedas de oro.

-Gracias monsieur, Una última pregunta, ¿por qué me cuenta todo esto?

-Verá Claude, puede que no regrese con vida de esta ciudad, puede que mi misión no salga exitosa. Necesito que alguien de confianza aunque sea humilde sepa la verdad, y ahora que puedo contárselo a alguien se lo cuento a usted.- Apoyo mi brazo sobre su hombro y le entrego el pergamino.- Ahora usted tiene el mapa, utilícelo para regresar a su casa, y, ya sabe, se queda con mi caballo.

-Cuídese señor, rezaré por usted con mi esposa todas las noches.

Sigo con la vista a Claude hasta que se pierde por el bosque, me giro y veo a lo lejos luces proveniente de una pequeña ciudad costera situada en una pequeña y escondida bahía, Tardalona. ¡Qué bella que era!. De pronto me viene la nostalgia de haber pasado los mejores momentos de mi vida en esta pequeña ciudad.

He de dejar estas nonterías ahora este sitio es muy diferente al de hace ocho años, he de andarme con cuidado. Mi misión empieza aquí.


Me llamo Dominique du Tardal y he venido a recuparar lo que es mío. Tardalona.

jueves, 1 de julio de 2010

Yo vs. Yo

- Y... ¿Ya has decidido que vas a ser?

- Sí, quiero ser escritor.

- ¿Escritor?

- Sí, escritor.

- Pero, si tú no has leído ni 20 libros en tu vida, ¿cómo vas a ser escritor?

- Practico, tengo un blog.

- Seguro que no lo visita nadie.

- No, en verdad sólo lo leen mis amigos.

- Vaya chapuza de blog, ¿Y cuáles son tus influencias?

- Dicen que Bukowski entre otros.

- ¿Bukowski? Pero si sólo te has leido un libro suyo y para colmo te lo terminaste esta semana, entonces ¿Cómo diablos puedes tener influencia de Bukowski?.

- No lo sé, es lo que me dicen mis amigos.

- ¿Y ellos son acaso personas de opinión respetable?

- Sólo son mis amigos... pero, ¿a ti qué coño te pasa conmigo?

- No, nada.

- Oh, ¡joder!, te comportas como un auténtico gilipollas cuando yo te hablo de mis intereses.

- No, es que...

- ¿¡Es que qué!?

- No sé leer...

- ¿Cómo?

- No sé leer.

- ¡¿Y qué hace un analfabeto preguntándome sobre mis influencias y demás?!

- No sé, sólo quería parecer más culto.

- Vaya... Pero...Pero ¿cómo puede llegar un analfabeto a ser sargento de policía?.

- Pues... Enchufe...

- ¿Enchufe?

- Sí...

- Pero, ¿Ninguna palabra?

-...

-Y... ¿Cómo están María y las niñas?



FIN