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miércoles, 2 de marzo de 2011
Russians
Esto es una mierda. Ya pasaron cuarenta años, cuarenta malditos años. No se dan cuenta de nada, creen que nos da igual, que no nos importa nada... ¡Falacia!. No sólo hay agentes, espías, bombas, cohetes, satélite... No sólo hay información, también estamos nosotros.
Guerra fría, guerra de información, guerra estática, guerra de especulaciones, en definitiva, guerra cerrada y sin diálogo.
A lo largo de estos 40 años hemos vivido con miedo, con miedo a las bombas de Oppenheimer, conmiedo a volver a enviar a nuestros hijos a guerras inútiles como la de vietnam. Nos eseñan a odiar, nos enseñana a odiar a lo diferente. Nos enseñan a odiar a Gorvachov, a Fidel, a todos los comunistas.
¿Para qué tanto odio? ¿Qué más da que ellos son comunistas? ¿Por qué debemos jugar con la bomba atómica con la bomba H? ¿Por qué no hablar como hermanos?
Estoy harto. A la mierda la ideología. Poseemos la misma biología, todos somos seres humanos, todos somos iguales.
Ellos también aman a sus hijos, o al menos eso espero.
viernes, 4 de febrero de 2011
House of the Rising Sun
Casi está a punto de amanecer. LLevo bastantes meses así, durmiendo muy poco y viendo el amanecer todos los días. Mi tercer hijo murió ayer en la guerra, el último que me quedaba. Joder, no hay nada peor que enterrar a un hijo. Ahora vivo sólo en esta casa alejada de la mano de Dios, a salvo de la guerra pero en la triste soledad.
A lo largo de mi vida he visto muchas cosas. He visto las ataques aereos que parecían auroras boreales, he visto reflejos de las bombas nucleares, he visto masacres enteras y campos de cadaveres, he visto capitales arrasadas...He vitsto mucho, La mayoría trágico, por supuesto, pero lo único que he visto que me diese paz de verdad es el amanecer.
Está amaneciendo. No sé si el sol es el astro de mi signo, aunque tampoco sé de que signo soy. No sé si es porque simboliza lo único que da brillo en mi vida cuando no me queda nada. Parece estúpido pero cuando uno se convierte en un anciano desdichado empieza a valorar los detalles de la vida. Quizás eso me evade. Quizás me estoy volviendo loco.
El sol ya ha salido. Tengo que irme. tengo que abandonar esta casa una vez más para ver enterrar a mi hijo. No sé si llegaré, y menos si regresaré vivo. El camino es muy largo, y apenas me queda gasolina. Dudo que encuentre en el camino. No hay nada peor que ver enterrar a un hijo dije, pero debo despedirme.
Dejo la casa sóla, con la única protección de la luz del sol. Espero que sea suficiente.
A lo largo de mi vida he visto muchas cosas. He visto las ataques aereos que parecían auroras boreales, he visto reflejos de las bombas nucleares, he visto masacres enteras y campos de cadaveres, he visto capitales arrasadas...He vitsto mucho, La mayoría trágico, por supuesto, pero lo único que he visto que me diese paz de verdad es el amanecer.
Está amaneciendo. No sé si el sol es el astro de mi signo, aunque tampoco sé de que signo soy. No sé si es porque simboliza lo único que da brillo en mi vida cuando no me queda nada. Parece estúpido pero cuando uno se convierte en un anciano desdichado empieza a valorar los detalles de la vida. Quizás eso me evade. Quizás me estoy volviendo loco.
El sol ya ha salido. Tengo que irme. tengo que abandonar esta casa una vez más para ver enterrar a mi hijo. No sé si llegaré, y menos si regresaré vivo. El camino es muy largo, y apenas me queda gasolina. Dudo que encuentre en el camino. No hay nada peor que ver enterrar a un hijo dije, pero debo despedirme.
Dejo la casa sóla, con la única protección de la luz del sol. Espero que sea suficiente.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Hoy recomiendo: Maus
"Maus. Relato de un superviviente" (Maus: A Survivor's Tale). Publicada en dos partes (1986 y 1991) es una novela gráfica escrita por el estadounidense de origen judío Art Spiegelman. Es la única novela gráfica, comic o historieta que ha ganado un premio Pulitzer.

La novela Maus comprende dos historias intercaladas: La primera, la vida de Art Spielgelman (el autor) y la relación con Vladek Spielgelman (su padre) cuando éste decide hacer la obra. La segunda, La vida de Vladek durante la segunda guerra mundial y el holocausto. Toda la obra, si bien desde puntos diferentes, gira alrededor de la figura de Vladek Spielgelman. Es el mismo Vladek quien, ya de mayor, cuenta a su hijo sus vivencias en la segunda guerra mundial y en el holocausto y es el mismo Vladek, de joven, quien las vive en la otra parte de la obra. Observamos un cambio drástico en la psicología del Vladek joven al anciano debido a las terribles experiencias suyas en aquella época. Cada vivencia se verá reflejada en la peculiar forma de ser del viejo Vladek.
Uno de los aspectos más peculiares de Maus consiste en su representación gráfica. El trazo es rápido y nervioso, casi surrealista pero lo más peculiar es la caracterización de los personajes en animales. En la obra los judíos son ratas, los alemanes son gatos, los polacos son cerdos, los americanos son perros, los suecos son ciervos e incluso los ingleses son peces. Esta caracterización, en cuanto a los judíos como ratas y a los alemanes como gatos, no es más que una metáfora de lo que fue Polonia: una ratonera. De Polonia surgieron el mayor porcentajes de judíos hacia los campos de concentración nazis. De hecho la primera parte de la historia es una continua persecución entre felinos y roedores donde estos últimos son más pequeños y tienen todas las de perder.
A pesar de este tono desenfadado de dibujo, Maus, es, en mi opinión, la obra más realista de entre todas las ficciones de este oscuro género. Quizás lo que hace esto tan realista sería la "frescura" de los hechos que nos da el señor Vladek Spielgelman así como su trepidante historia y su entrañable forma de ser. El señor Vladek Spielgelman no se limita a contarle su historia a su hijo dibujante Artie, si no que parece revivirlas el mismo. Esto en una novela gráfica es muy dificil de conseguir y en este aspecto Artie Spielgelman se ha lucido. Con ello la ambientación, el modo de vida (no sólo en tiempos crisis sino también en tiempos prósperos del pueblo judío) y la psicología de los personajes se nos presentan descritos con un realismo soberbio casi inéditos en este formato.
Todas estas historias (La guerra, Auschwitz...) se van complementando con la vida interna del autor, sus miedos, sus problemas y traumas como el suicidio de su madre Anya o la presión de hacer la segunda parte tras el éxito de la primera. Esto hace que la historia amplíe sus alternativas y nos de un mejor conocimiento de la vida del autor, que no tiene ningún problema en mostrarnos su lado más personal y profundo.
Con un aire desenfadado, un perfecto equilibrio entre risas y llanto, un realismo superlativo, una profunda metáfora, una descripción psicológica perfecta (el padre), sumando a detalles sutiles y puntos de gran ironía en momentos tan trágicos donde el humor parece inalcanzable, esta obra es de lo mejor que hay en cuanto a novelas gráficas y de las más completas del género. Un amigo me dijo, así mas o menos, que El Pianista tiene muchísimo de Maus. Cuando la leí me di cuenta que no sólo el pianista, sino que todas, TODAS las grandes obras del género tienen a Maus como uno de sus principales referentes.
Por último hay que destacar la reseña que hace Umberto Eco hacia Maus:
"La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico..."
En conclusión, recomiendo Maus a todo ser con capacidad de abrir un libro. Una historia tan entrañable como apasionante que tiene grandísimos detalles. Toda una obra maestra.
Uno de los aspectos más peculiares de Maus consiste en su representación gráfica. El trazo es rápido y nervioso, casi surrealista pero lo más peculiar es la caracterización de los personajes en animales. En la obra los judíos son ratas, los alemanes son gatos, los polacos son cerdos, los americanos son perros, los suecos son ciervos e incluso los ingleses son peces. Esta caracterización, en cuanto a los judíos como ratas y a los alemanes como gatos, no es más que una metáfora de lo que fue Polonia: una ratonera. De Polonia surgieron el mayor porcentajes de judíos hacia los campos de concentración nazis. De hecho la primera parte de la historia es una continua persecución entre felinos y roedores donde estos últimos son más pequeños y tienen todas las de perder.
A pesar de este tono desenfadado de dibujo, Maus, es, en mi opinión, la obra más realista de entre todas las ficciones de este oscuro género. Quizás lo que hace esto tan realista sería la "frescura" de los hechos que nos da el señor Vladek Spielgelman así como su trepidante historia y su entrañable forma de ser. El señor Vladek Spielgelman no se limita a contarle su historia a su hijo dibujante Artie, si no que parece revivirlas el mismo. Esto en una novela gráfica es muy dificil de conseguir y en este aspecto Artie Spielgelman se ha lucido. Con ello la ambientación, el modo de vida (no sólo en tiempos crisis sino también en tiempos prósperos del pueblo judío) y la psicología de los personajes se nos presentan descritos con un realismo soberbio casi inéditos en este formato.
Todas estas historias (La guerra, Auschwitz...) se van complementando con la vida interna del autor, sus miedos, sus problemas y traumas como el suicidio de su madre Anya o la presión de hacer la segunda parte tras el éxito de la primera. Esto hace que la historia amplíe sus alternativas y nos de un mejor conocimiento de la vida del autor, que no tiene ningún problema en mostrarnos su lado más personal y profundo.
Con un aire desenfadado, un perfecto equilibrio entre risas y llanto, un realismo superlativo, una profunda metáfora, una descripción psicológica perfecta (el padre), sumando a detalles sutiles y puntos de gran ironía en momentos tan trágicos donde el humor parece inalcanzable, esta obra es de lo mejor que hay en cuanto a novelas gráficas y de las más completas del género. Un amigo me dijo, así mas o menos, que El Pianista tiene muchísimo de Maus. Cuando la leí me di cuenta que no sólo el pianista, sino que todas, TODAS las grandes obras del género tienen a Maus como uno de sus principales referentes.
Por último hay que destacar la reseña que hace Umberto Eco hacia Maus:
"La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico..."
En conclusión, recomiendo Maus a todo ser con capacidad de abrir un libro. Una historia tan entrañable como apasionante que tiene grandísimos detalles. Toda una obra maestra.
Muchas gracias.
martes, 20 de julio de 2010
Onomatopeya 1: 1914
Ruidosas las locomotoras arrancaban desde la estación de ferrocarril de Rotterdam hacia "las canteras del rin".
Las nubes tronaban, rayos y relámpagos martillaban el cielo acabando con la calma. Era ensordecedor, el chirrido de trescientas toneladas de hierro transportando sucio carbón arrancaba las entrañas de cualquiera. Gritaba con voz ronca Rudolf, el conductor, la orden de acelerar, mas nadie le oía.
El tren ya rodaba a raudales y avanzaba por una de las ramblas de las redes ferroviarias, el vapor oscurecía aun más el cielo, pasando Stuttgart, cerca de esas montañas rocosas ya se encontraba.
Risenberger, la empresa minera estará contenta, pues el carbon era el recurso más usado para mover las maquinas rompedoras de piedras. Estas contenían en gran parte hierro, un material muy reclamado. Y cargaban carbón en grandes cantidades.
Rudolf, risueño por el gran trabajo realizado, rompió el hielo y le recitó al ingeniero oficial, un chiste. Sin embargo ni gracia le hizo al ingeniero a bordo pues no oyó nada debido en gran parte al ruido del ferrocarril y de la tormenta y a la resaca de ayer pues se había casado su retoño, Ralph.
Tres días más tarde, el tren arribaba a "las canteras del rin" y para gran sorpresa, ésta en ruinas se encontraba. Al parecer unos nuevos carros de guerra pesados de Prusia, habían roto y acabado con la estructura de la cantera provocando nada más que destrucción. Los restos eran nulos y las perdidas humanas eran tremendamente grandes.
Sin saber qué hacer el conductor hechó a correr como un perro, gritando, gritando y gritando de terror, en depresión terminó el pobre Rudolf.
Dos meses después la gran guerra empezaba, arrastrando horror y destrucción por el centro de Europa.
FIN
Las nubes tronaban, rayos y relámpagos martillaban el cielo acabando con la calma. Era ensordecedor, el chirrido de trescientas toneladas de hierro transportando sucio carbón arrancaba las entrañas de cualquiera. Gritaba con voz ronca Rudolf, el conductor, la orden de acelerar, mas nadie le oía.
El tren ya rodaba a raudales y avanzaba por una de las ramblas de las redes ferroviarias, el vapor oscurecía aun más el cielo, pasando Stuttgart, cerca de esas montañas rocosas ya se encontraba.
Risenberger, la empresa minera estará contenta, pues el carbon era el recurso más usado para mover las maquinas rompedoras de piedras. Estas contenían en gran parte hierro, un material muy reclamado. Y cargaban carbón en grandes cantidades.
Rudolf, risueño por el gran trabajo realizado, rompió el hielo y le recitó al ingeniero oficial, un chiste. Sin embargo ni gracia le hizo al ingeniero a bordo pues no oyó nada debido en gran parte al ruido del ferrocarril y de la tormenta y a la resaca de ayer pues se había casado su retoño, Ralph.
Tres días más tarde, el tren arribaba a "las canteras del rin" y para gran sorpresa, ésta en ruinas se encontraba. Al parecer unos nuevos carros de guerra pesados de Prusia, habían roto y acabado con la estructura de la cantera provocando nada más que destrucción. Los restos eran nulos y las perdidas humanas eran tremendamente grandes.
Sin saber qué hacer el conductor hechó a correr como un perro, gritando, gritando y gritando de terror, en depresión terminó el pobre Rudolf.
Dos meses después la gran guerra empezaba, arrastrando horror y destrucción por el centro de Europa.
FIN
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